Léame primero: para no perderse.
Mayo 24, 2008
-Cuando encontré su blog y lo leí sobrevino en mí cierta clase de confusión y una gran cantidad de preguntas. Algunas de las cuales me gustaría hacerle. Por una parte, la manera de presentar el material me pareció desde el principio algo caótica, no sé si es intencionado o no.
-En parte sí, pretendí en un primer momento dificultar el acceso a sus claves… aunque, en realidad resulta caótica por la misma manera en que el blog se construyó y por la clase de contenidos diversos que lo componen. Por un lado, las conclusiones parciales de la investigación sobre el supuesto observatorio astronómico megalítico de Oringi (actual Jaén), centro religioso de una civilización prehistórica que se extendió por toda la actual Andalucía y más allá, y que pudo ser origen de las culturas históricas de Europa y del mediterráneo, por otro, las consecuencias derivadas de la cosmovisión implícita en él y la reconstrucción de su modelo del mundo en el Arkegrama.
-Usted entonces admite que dicho el observatorio es sólo una suposición.
-Sí, una hipótesis de trabajo, a partir de la cual intento poner de manifiesto una serie de datos recogidos durante 20 años, según los cuales hay una misteriosa relación entre el paisaje de Jaén-Granada y el Tarot, las letras del alfabeto sagrado griego y los signos astrológicos, los símbolos alquímicos y cabalísticos, los cosmogramas y símbolos de múltiples culturas de todo tiempo y lugar… y, en general, los elementos de la visión del mundo que se ha dado en llamar Tradición Perenne. Todo lo cual nos hace pensar que tuvieron un origen común.
-¿Y ese origen piensa usted que pudo estar situado en el territorio de la actual Andalucía?
-No soy yo el primero que lo ha dicho (Ortega y Gasset, Paredes Grosso entre otros), aunque sí el primero que, aparte de aportar indicios, está dispuesto a ofrecer medidas…
-¿Qué clase de medidas?
-El observatorio astronómico de Oringi fue construido según las medidas y proporciones del paisaje que lo circunda, paisaje considerado sagrado, pues representa el Árbol Cósmico, modelo de las cosmovisiones originarias.
-¿Podría ser más explícito, por favor?
-No, por el momento. Estoy trabajando en ello y lo presentaré en una novela, que estoy subiendo semanalmente a un blog, Los cuadernos de Jana. Solamente señalar que el paisaje de Jaén-Granada contiene, en la relación de las medidas de sus accidentes más significativos, la proporción áurea, según la cual fue construido el santuario-observatorio astronómico de Oringi.
-Pero ¿qué significa eso?
-Lo que parece claro es que las civilizaciones, que en este territorio se asentaron, tenían conocimiento de cierto secreto… Juan Eslava Galán fue el primero en señalarlo, y el que más se ha aproximado a su verdadero significado, al proponer que está relacionado con la mítica Mesa de Salomón. Para mí dicha mesa es el mismo paisaje de Jaén-Granada y su secreto no es otro que contener las claves de la concepción originaria del mundo. Su relación con la Mesa de Salomón es sólo un episodio más de la historia del santuario de Oringi, y sólo porque dicha mesa es un modelo del mundo, síntesis de la ciencia antigua.
-¿Usted cree que eso va a ser aceptado por los… especialistas?
-No, por supuesto que no va a ser aceptado, ni resulta relevante el hecho de que lo sea. Los especialistas están presos de su lenguaje abstracto, formalizado, sobre el que construyen la que creen es la única ciencia posible, la cual identifican con la verdad. Esta es su limitación, limitación que se han puesto ellos mismos: ver el mundo a través de una reja (a la que llaman conocimiento empírico, ciencia, verdad…). Estudian el objeto desde fuera, fragmentándolo y, así, lo limitan y condicionan los resultados. Por eso no pueden llegar sino a ofrecer datos, describir hechos aislados…
-Pero usted también se basa en datos objetivos, medidas…
-Lo relevante es clarificar el sentido implícito en esos datos. Yo trabajo más bien como un poeta, tratando de hacerme igual a lo que estudio, para comprenderlo completamente, de manera holística. El problema de Occidente es que por el proceso de abstracción, conceptualización y secularización del pensamiento hemos sido desposeídos de nuestra relación con la vida, que no es posible desligar de los objetos-procesos de la naturaleza, y la estudiamos como si no tuviera nada que ver con nosotros, que somos esa misma vida-naturaleza. Trato, pues, de reestablecer aquella relación perdida, similar a la de los pueblos indígenas o tradicionales, en el presente, y recuperar, por tanto, nuestra visión primigenia, nuestra visión indígena del mundo, para articular en torno a ella y en el presente, insisto, nuestra relación con el mundo.
-¿Por qué ha elegido el género novela para exponer el resultado de sus investigaciones?
-Me interesa describir, además del descubrimiento en sí, el mundillo que se mueve alrededor de la moda esotérica, de las visiones alternativas a la historia oficial, toda esa paranoia irracionalista, esa frívola charlatanería del que no entiende de lo que está hablando y se inventa enigmas, ya sabe, el montaje ese de los buscadores-vendedores de misterios y demás mercadotecnias. Y, además, por lo que he dicho antes, no podría expresar plenamente mis descubrimientos en un lenguaje… digamos… académico. ¿Dónde, en este caso, la poesía?
-¿Cuál fue la cultura que construyó el mencionado observatorio?
-Podemos inferir que fue una cultura neolítica, probablemente del periodo llamado Calcolítico, aunque sobre la base de un conocimiento mucho más antiguo (del Paleolítico)… si bien, no resulta tan importante determinar este hecho. Lo importante es comprobar que se trata de una cosmovisión semejante a las restantes cosmovisiones tradicionales e indígenas del todo el mundo, y que su modelo originario se halla en una gran diversidad de mitos y leyendas, de mandalas o cosmogramas de todas las culturas y de todos los tiempos (véase Relación del Arkegrama con otros diagramas). Lo que nos permite recuperar nuestro pensamiento indígena, ligado a nuestro propio territorio, para así poder mantener un diálogo en plano de igualdad con otros pueblos…
-Pero, resulta asombroso que usted pretenda borrar de un plumazo los milenios de evolución y progreso de nuestra sociedad.
-No pretendo tal cosa. Sólo que indaguemos en nuestro inconsciente colectivo… que como comunidad aprendamos de la relación que nuestros antepasados mantenían con su entorno geográfico, de su sentido de lo sagrado, de su relación de equilibrio con el medio ambiente. Hoy se habla mucho, en los grupos de apoyo y ayuda a los pueblos indígenas, de aprender de la relación que ellos mantienen con la naturaleza. Pues bien, saber cuál era nuestra cosmovisión originaria y qué relación religioso-simbólica manteníamos con nuestro entorno, saber cómo se ha mantenido esta, con distintas formulaciones pero idéntico fondo, en todos los pueblos que aquí se asentaron hasta la modernidad, nos permitirá entender qué y cómo somos…
-Pero, perdone que insista en este tema: ¿Usted cree que va a ser aceptado que nuestra cosmovisión originaria tiene relación con el Tarot, la astrología, la cábala, cuando estas disciplinas no están precisamente bien vistas en una sociedad racionalista como la nuestra?
-Estas y otras disciplinas son nuestra tradición, aunque no nos guste. Y no nos gusta porque en los últimos tres siglos han sido desprestigiadas por los racionalistas. Pero el racionalismo no es sino una parte muy pequeña de nuestra tradición. Los científicos hasta la Ilustración no rechazaron estas disciplinas, al contrario les concedían credibilidad, las estudiaban. Hablo de científicos como Kepler o Newton. Newton, por ejemplo, era un apasionado de la Astrología y de la Alquimia. Peter Watson, en Ideas, Historia Intelectual de la Humanidad, menciona que quizá “… lo más sorprendente de todo sea, que los estudios más recientes sugieren que los descubrimientos científicos de Newton, que cambiaron al mundo, podrían no haber sido realizados nunca, de no ser por sus investigaciones alquímicas.” Lo cual es considerado, por los científicos actuales, residuo de la superstición antigua en el científico, sencillamente porque ellos ignoran todo lo referente a este arte y son incapaces de comprenderlo a causa de sus propios planteamientos reduccionistas y sus prejuicios. No estoy propugnando una vuelta a la astrología, a la cábala o a la alquimia como explicación definitiva del mundo y que, por tanto, anule los conocimientos de la ciencia moderna, sino su consideración como conocimientos relevantes sobre el hombre y el cosmos. Al fin y al cabo se hallan en la base de nuestro conocimiento científico. Por ejemplo, no son muy conocidos hechos como los que menciona Frances A. Yates en El arte de la memoria, a saber: como Leibniz se basó en el arte de la memoria de Giordano Bruno y otros pensadores herméticos para elaborar su cálculo infinitesimal. Este autor dice en su libro:
“Es fascinante observar cómo, entre las tendencias del nuevo siglo, el arte de la memoria sobrevive como factor de crecimiento del método científico.” El arte de la memoria viene de la tradición hermética, como el Tarot, que, en esencia, no es sino un arte popular de la memoria.
-Pero, no podemos rechazar los bienes conseguidos por la racionalización y secularización del mundo.
-Mi acercamiento a estas disciplinas no implica renunciar a las conquistas de la ciencia moderna, ni a la cosmovisión que de ella se deriva, sino que intenta integrar los planteamientos ideológicos y metodológicos de unas y otras, recuperando el hilo perdido con el tajo de la Ilustración. Se trata de recuperar aquellas artes y ciencias, ponerlas en el lugar que les corresponde sin rechazar lo positivo del racionalismo. Aunque, lo que parece claro a estas alturas es que lo conseguido por estos tres siglos de racionalismo no resulta especialmente positivo: destrucción de los bienes naturales, contaminación, los ríos convertidos en cloacas, guerras, hambrunas, deforestación, calentamiento global, una vida de abundancia material pero desprovista de sentido, sin alicientes, neurosis colectivas, depresiones, psicopatías, etc. Estos son los logros de la modernidad. Si bien es verdad que, en el terreno de lo social y lo político, la modernidad ha aportado la libertad individual frente al Estado y las Iglesias, el hombre moderno no ha sabido conectar con la fuente de esa libertad, que no se halla precisamente en el poder político ni en el social. Hombre-sin-religión no significa necesariamente hombre-no-religioso. Es más, dudamos que lo religioso tenga que ver con toda esa clase de reglamentaciones, rituales, fórmulas, etc. de las religiones oficiales.
-De alguna manera el íntimo e individual sentimiento religioso tiene que ser expresado y, en cuanto que social, reglamentado.
-La institución, el ritual, mata el espíritu. La reglamentación es necesaria para los asuntos prácticos. La confusión entre religión y asuntos civiles, políticos o sociales, apaga la vivencia y el sentimiento religioso individual, el único real.
- ¿Cuál es el papel de los artistas, los intelectuales, los poetas, la parte más consciente de la sociedad, en todo esto? ¿No son en cierta medida los sucesores de los sacerdotes antiguos?
-Sí, de alguna manera lo son, si entendemos por sacerdote al conservador y propagandista de cierta ideología. Observe como, aunque por la secularización de la sociedad ya no se precisa el concurso de sacerdotes en la vida pública, muchos de los intelectuales modernos siguen lanzándonos sermones laicos desde sus púlpitos de los mass-media. Si bien la mayoría están centrados en el mercado, dedicándose a realizar obras que son mera publicidad de sí mismas, otros, desencantados de las utopías sociales que les proporcionaban cierto sentido de la existencia, se entregan a una práctica evasiva, dispersadora, enredados en nuevos sentimentalismos que son un auténtico canto a lo mediocre del ser humano o en vacíos formalismos.
Aunque algunos que practicaron esa forma de no poesía llamada de la experiencia comienzan ahora a hablar de reencantar al mundo, porque dejar de lado nuestro sentimiento religioso, simbólico, mitológico… no es posible. Dice Heidegger que “suponiendo que la ‘Mitología’ no es una teoría de los dioses que los hombres se inventan porque todavía no están maduros para una Física y Química exactas, suponiendo que la Mitología es el ‘proceso’ histórico en el que el Ser mismo aparece poéticamente, entonces, el pensar, en el sentido de pensar esencial, está en una relación originaria con la poesía.”
En todo el mundo hay una corriente que se expresa de muchas maneras (ecología, vida y alimentación natural, nuevas terapias, interés por los esoterismos, gusto por lo étnico, por otras culturas diferentes a la nuestra, músicas del mundo, etc.) y que intenta recuperar esa perdida visión del mundo. Y aunque a veces esto es sólo moda, una frivolidad más de los refinados occidentales, no deja de ser un síntoma, mientras muchos otros aún siguen aferrados a esa visión del mundo que habla de progreso o utopías sociales que se convierten en matanzas de estudiantes, negación de la soberanía de los pueblos, etc. Necesitamos, pues, una nueva poética, no para no perderse ya que estamos perdidos, sino para reencontrarnos. Quizá el chamanismo, al no apoyarse en ninguna institución, sino en el individuo creador, el chamán entendido como poeta-artista-sanador, sea la fórmula más idónea, con las cosmovisiones tradicionales e indígenas (que conservan todavía mucho del chamanismo primordial) para nuestra época postmoderna.
-Y usted cree que para ello es fundamental la palabra, la escritura…
-La escritura es hoy por hoy el mejor instrumento para no entenderse. Somos dignos hijos de Babel. Sin embargo, quizá nos quede una esperanza si reconstruimos aquella famosa torre del origen y volvemos al único lenguaje posible: el lenguaje de los ángeles o de los pájaros que hablaba el rey Salomón, el lenguaje de los símbolos primordiales nacido de nuestra visión primaria del mundo, cuando el pensamiento aún no se había escindido de los procesos energéticos del entorno. Y ese lenguaje tiene mucho que ver con la geometría (expresión de lo simultáneo), con la alquimia (lenguaje de la energía sin hacer distinción entre dentro-fuera), con la astrología (expresión de las energías del cielo en su relación con la tierra) y con una gran diversidad de prácticas artístico-terapéuticas de todos los pueblos del mundo… y con la cábala (que trata sobre el significado cualitativo de los números, como el pitagorismo, y de las letras, el alfabeto sagrado cuyo significado se ha perdido), con todo lo que se ha llamado la Tradición Perenne. Ese lenguaje que nos religa con nuestros antepasados comunes, con las culturas tradicionales e indígenas de todo el mundo, que tiene que ver con las voces naturales ligadas a las emociones expresadas por símbolos universales, inseparables de la emoción, el ritmo, el tono: las “palabras depuradas de toda ideología”, las “claras y divinas músicas” de Valle-Inclán. El lenguaje de los pájaros o de los “ángulos” (Lawlor), de las divinas proporciones en la tierra. El lenguaje del fuego y del aire unido al lenguaje de la sangre que, según la terminología de Lorca es el lenguaje del duende, porque, como dice el poeta, el arte “no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto“.
Y yo me pregunto: ¿Sería, pues, posible, partiendo de Lorca, una poesía-filosofía-ciencia del duende, de la musa y del ángel? Cada cual en su sitio, cumpliendo su función. Porque quien no está en contacto con la musa se pierde y quien no conoce la lengua de los ángeles es como una hoja barrida por el viento que no puede dejar de llorar su incomprensible destino. El artista, el poeta, el científico actual, demasiado entregado a la técnica, es un creador inspirado por la musa pero que ha perdido definitivamente al duende. Porque “ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas” pero “la verdadera lucha es con el duende.” Un creador que se complace en sus experiencias, en su sentimiento propio, es un creador sordo para el rumor común de la sangre y para los universales resplandores del ángel, es simplemente un murmurador, un creador de formas vacías.
Necesitamos, pues, no una nueva poética sino un nuevo tipo de poética.
-¿Un nuevo tipo de poética?
-Una detallada descripción del proceso creador, es lo que corresponde al poeta, al artista, al científico, no una toma de partido que apoye un determinado punto de vista contra otros, no meras declaraciones de principios. La poesía como el arte, como la ciencia no necesitan manifiestos sobre contenidos, ideas o formas sino la creación de un lenguaje común ligado al ser humano total, cívico y heroico, empírico y metafísico, naturalista y simbólico, de cualquier religión, cultura o ideología…. A lo largo de los siglos ha habido muchas clases de creadores, de poetas y de poesía, desde el juglar al adivino o al profeta. Todos se resumen en la figura del teúrgo o mago, el investigador de los procesos creadores: el chamán-poeta-sanador.
En el caos de la era de la información el hombre, perdido, se vuelve hacia sí mismo. ¿Se dará cuenta este hombre que dentro es fuera y fuera es dentro? ¿Puede esperar el creador a que el resto de los hombres lo comprendan? ¿Ha de seguir la corriente del aparentemente intrascendente juego que lleva al abismo? El arte, la poesía, la ciencia es mucho más que una puesta en escena, un simulacro. No teme los afectos, acepta su servidumbre. El acto creador enlaza con el sentimiento prístino.
La poesía, el arte, la ciencia sigue siendo una tarea de héroes que se implican con la aventura de la vida en su totalidad, que no la dan por supuesta, ni se dejan llevar por la corriente común de un signo o del contrario, pues ambos empujan en la misma dirección. La dirección está clara: un disparo en la cabeza nos despertará del insulso sueño del bienestar.
Manuel Rubio Fimia
Conclusiones de nuestra investigación
Mayo 29, 2007
Los nuevos puntos de vista por lo general no se descubren en campos ya conocidos, sino en lugares apartados, que incluso se suelen rehuir a causa de su mal nombre.
Carl G. Jung
Aclaraciones previas
Hemos de aclarar, antes que nada, que somos plenamente conscientes del riesgo que corremos al relacionar el descubrimiento del Modelo Originario con el hipotético santuario antiguo u observatorio astronómico de Oringi (hoy Jaén) y de este con el Arkegrama. Pero hemos creído necesario poner de manifiesto las aplicaciones que a nuestro humilde entender pueden tener los descubrimientos realizados. No obstante, si se prefiere pueden considerarse por separado.
La arqueoastronomía disciplina que estudia la orientación de los monumentos prehistóricos y antiguos así como los conocimientos astronómicos de las culturas que los construyeron tiene unos 25 años de andadura. El PROYECTO DEL IAC P7/93 realizado por profesores de distintas universidades españolas e hispanoamericanas ha estudiado el “contexto astronómico de los monumentos megalíticos del Mediterráneo”. destacando “la combinación de astronomía y topografía en el yacimiento de Los Millares” y “definido un grupo de santuarios que presentan marcadores del equinoccio muy precisos y con unas características comunes que permiten proponer, con bastante seguridad, el uso calendárico y/o ritual de fenómenos astronómicos entre la cultura ibérica del sureste español”.
http://www.iac.es/project/arqueoastronomia/
Puede que las “autoridades” (llamémoslas así para entendernos) especializadas en temas de historia antigua o arqueología rechacen nuestras propuestas por tratarse de un tema relacionado con disciplinas consideradas peyorativamente “esotéricas” y las que tratan estos temas las consideren demasiado poco esotéricas. Si así fuera es que siguen pesando más los prejuicios que la sana razón.
Quizá fuera interesante leer ahora alguna de las ”sugerencias” de Feyerabend sobre el método científico.
Los no esotéricos no deberían temer a las artes y ciencias antiguas cuando se plantean de una manera sensata, no supersticiosa, pues estas reflejan la manera de pensar de nuestros antepasados y son el fundamento de las ciencias modernas, de las que nos sentimos tan orgullosos los occidentales, además de dar razón y sentido al significado profundo de nuestros sueños, de nuestros valores, de nuestros traumas… y los esotéricos deberían sentirse contentos de que por fin van a ver realizadas sus fantasías de verdad, sus ambiguas intuiciones de mundos ocultos, a no ser (y nos tememos que así sea) que no quieran salir de su oscuro mundo. Sabemos que hablar de astrología o de Tarot, cuando normalmente a estas artes y ciencias antiguas se los encuentra hoy junto a mancias de dudosa reputación, rituales con velas y otras supersticiones por el estilo, no es precisamente un título de honor. Sin embargo, la descalificación suele venir, por una parte, de los que las denigran sin conocerlas y, por otra, de aquellos que sin conocerlas las practican.
Conclusiones
1) Las correspondencias simbólicas son muy diferentes de una a otra cultura tradicional así como sus respectivas mitologías, con las que están estrechamente relacionadas, pero la cosmovisión implícita es siempre una y la misma (tal y como demuestra Joseph Campbell). El modelo originario es la verificación de esta cosmovisión en un paisaje concreto. Basándonos en las correspondencias entre los signos del zodiaco terrestre de dicho paisaje, los arcanos del Tarot y las letras del alfabeto griego hemos construido el Arkegrama, lo que hace posible encontrar el resto de correspondencias: colores, notas musicales, símbolos, mitos, arquetipos, etc. Todas estas correspondencias remiten, en última instancia, a un modelo unificado del proceso de la energía, cuyo referente es el movimiento cíclico de los astros en relación con la tierra.
Es preciso, no obstante, tener en cuenta que los límites de los sistemas de correspondencias son los mismos que los de la analogía. Y, además, que es preciso saber con qué nivel de realidad tratamos y delimitarlo expresamente.
2) La creencia en la ambigüedad o el convencionalismo de los símbolos lleva necesariamente a la arbitrariedad en la relación signo-referente. Por ejemplo, la asignación de varas o bastos a energía sexual, fuego, de autores como Papus, Crowley, Gray, Delcamp Edmond, la Golden Dawn, Butler, Jodorowsky…, por citar algunos de los estudiosos del Tarot, cuando en el simbolismo antiguo está totalmente claro que el fuego se relaciona con las espadas, instrumento creativo, de agresión y corte. Así, en el Diccionario de los Símbolos de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant se puede leer que la espada es “la luz y el relámpago” … “un fragmento, según decían los Cruzados, de la ‘Cruz de Luz’. El sable sagrado japonés deriva de la centella. La espada del sacrificador védico es el rayo de Indra (lo que la identifica con el vajra). Es por tanto el fuego: los ángeles que expulsan a Adán del Paraíso llevan espadas de fuego. En términos de alquimia, ‘la espada de los filósofos’ es el fuego del crisol”, etcétera. Y Juan-Eduardo Cirlot en Diccionario de Símbolos dice: “Asociada al fuego y a la llama, por su forma y por su resplandor, su empleo constituye una purificación…” La espada, corta la madera como el fuego la quema, así es interpretado en el I Ching. Entonces, si esto es tan claro para todo aquel que se moleste en saber algo sobre el simbolismo antiguo ¿porqué tantos estudiosos del Tarot han optado por asignar a las espadas el elemento aire y a los bastos el fuego?
Resulta un error tan de bulto que nos debería alertar sobre los matices y sutilezas de su interpretación de los arcanos uno a uno. El problema del Tarot, ya lo hemos dicho en otro artículo, es que todo el mundo se cree con derecho a interpretar lo que le de la gana haciendo uso de su sacrosanta intuición. Y el caso es que para la adivinación resulta indiferente. Hemos comprobado a menudo como los que precisamente no tenían ni idea (confesado por ellos mismos) eran lo que conseguían un mayor número de aciertos.
Ahora bien, si decimos que da lo mismo porque lo que importa es la convención mental, para qué utilizamos esos y no cualquiera otros símbolos inventados por nosotros. Por qué seguir empeñándose en enturbiar el pozo común. La relación entre signo y referente puede no tener demasiada importancia en determinados campos, pero cuando se pretende trabajar con “energías sutiles” creemos que la cosa cambia. La relación entre el objeto simbólico y su referente puede ser completamente arbitraria y funciona, sirve para la comunicación, pero estamos aquí hablando de la comunicación entre el consciente y el inconsciente, entre lo racional y lo irracional, lo que a nuestro entender hace necesario cierto grado de coherencia entre el signo y su referente. Al menos en la antigüedad sí lo había y si lo había hemos de suponer que en el sustrato primordial de nuestra conciencia sigue actuando de similar manera. Al menos así lo afirmó Jung cuando se refirió a los arquetipos del inconsciente colectivo.
3) Aparte de la coherencia entre signo y referente es importante que el sistema de relaciones entre los signos sea análogo a lo representado, es decir, que refleje, en nuestro caso, la estructura y el proceso básicos de la energía, a través de sus arquetipos y de sus relaciones en el sistema completo, y sus correctas orientaciones espaciales en el diagrama que lo representa
¿Es el Arkegrama, pues, una convención más? Téngase en cuenta que su simbolismo está fundamentado en la disposición de los accidentes geográficos del paisaje sagrado (dicho de otra manera: en el simbolismo del paisaje) y los movimientos de los astros en el horizonte a lo largo del año. El arkegrama, por tanto, viene a ser, como se ha dicho, un modelo de la estructura y dinámica de la energía celeste en su relación con la tierra.
Donde se observan dos energías básicas:
Energías yang (según la terminología china) – fuego: conciencia de sí, percepción-acción, creación, inteligencia.
Energía yin – agua: el reflejo, la imaginación, la emoción, el afecto o sentimiento.
Los dos niveles de creación:
Macrocosmos: Emanación: aire, mente: estructuras mórficas…
Microcosmos: Hombre en su ser doble: mente (aire, instrumentos cognitivos) y cuerpo (tierra, cuerpo físico y contenidos de la conciencia).
Macrocosmos: Materialización: tierra: materia, materiales…
Y los tres niveles del mundo de la cosmovisión chamánica:
Superior: supraconsciente, relacionado con el aire y el fuego, la inteligencia creadora y la mente.
Medio: consciente, síntesis de los tres, relacionado con la tierra, la conciencia y sus contenidos.
Inferior: subconsciente, relacionado con la tierra y el agua, las emociones, los sentimientos.
El significado del modelo implícito podría resumirse en el siguiente esquema:
De este esquema se desprende que la cosmovisión antigua y tradicional concuerda con la enseñanza de los grandes místicos. Incluso con la enseñanza del gran renovador de la Tradición, Krishnamurti.
Estas son las operaciones que explican el diagrama:
(Para entender el significado de las operaciones es preciso conocer el significado que tenían en la aritmética sagrada de los antiguos. La suma (y la multiplicación) significaba crecimiento, generación, y la operación inversa, la resta (y la división), destrucción, degeneración.)
La inteligencia, que no es mi inteligencia ni su inteligencia, sino esa energía universal (1-A) que origina el mundo, se refleja en el lago de la conciencia o espejo (18-O) dando lugar a la energía vital o creadora (18+1=19), creando por reflejo las imágenes (14-N) y las relaciones de estas imágenes entre sí (5-E).
Los egipcios narraban este proceso diciendo que la semilla de Aton-Ra (el creador) “entra en la vibración primigenia de Nun y la coagula en las formas del universo” (Robert Lawlor, Geometría Sagrada). Mito que, de manera similar, se relata en otras mitologías.
Obsérvese que 1 (el creador) se halla entre la resta y la adicción, entre la muerte y la procreación (14-1=13; 14+1=15).
La imagen (14) se divide en 6+8 que son ondas de forma, proporciones, estructuras básicas, campos mórficos. En el simbolismo antiguo:
6: círculo triángulo, estrella de David: unión de dos ternarios (activo y pasivo), el hexágono
8: cuadrado, cuadrados entrelazados árabes: unión de dos cuaternarios (activo y pasivo), el octógono.
Que se refieren a los 3-4 ejes perceptivos básicos en el ser humano que dan lugar a las 6-8 direcciones (arriba-abajo, izquierda-derecha, delante-detrás, dentro- fuera) y explican la dinámica del conocimiento, el proceso de creación-manifestación de las ideas en su relación con el pensamiento y la acción.
Estos dos números con el 12 forman una proporción armónica.
“En la que el término medio excede al primero en una fracción de éste igual a la fracción en que aquel es sobrepasado por el último”
Esta progresión con la aritmética (la sucesión de los números cardinales 1,2,3, 4… es una progresión de este tipo) son la base de la progresión musical.
La progresión aritmética cuyos extremos son 6 y 12 tiene como medio 9, mientras que en la armónica el medio es 8. Tenemos, pues, en el Este (lugar de la emanación o salida de los astros) una progresión aritmética (6-9-12) y una progresión armónica (6-8-12), que como hemos dicho son la base de la proporción musical.
A partir de 6-8 y con la participación (o suma) del alma o psiqué (2) se origina el conocimiento humano (16), que es la suma de la creación pura (1) y la procreación física (15=6+9).
Obsérvese en el diagrama que todas las flechas, que indican acción, confluyen en 16, la Torre Dios, el lugar de la manifestación donde el dios y la diosa celestes se unen en el comienzo-final del ciclo de Metón o Saros (18-19 años), cuando se producen los eclipses lunares y solares.
La búsqueda de la Cava significa, así, la búsqueda de los ancestros, de la memoria colectiva en el ámbito del conocimiento y, en el campo de lo material, la búsqueda de los tesoros escondidos, las tumbas de los antepasados expoliadas durante siglos por los esotéricos buscadores de la Cava.
Por lo tanto, el proceso energético descrito de creación-manifestación, que es el proceso del conocimiento en el ser humano, es el mismo que el de los movimientos del sol y demás luminarias a lo largo del año en el horizonte, en sus puntos extremos, orto y ocaso en los solsticios. Así se establece la relación entre el macrocosmos y el microcosmos, entre lo que está arriba y lo que se encuentra abajo, entre dentro y fuera, cumpliendo la ley de la analogía. Y su medida, representada en el Arkegrama es la proporción musical y el número áureo (1,61818…)
13:8=1,625
14:9=1,555…
15:9=1,666…
16:10=1,6
En el eje vertical tenemos: 20+13=33; 18+2=20; 33:20=1,65, sonido BROM.
Estas son algunas de las relaciones numéricas que pueden estudiarse en el Arkegrama.
4) Y estas son algunas de sus aplicaciones prácticas:
Estas proporciones en su relación con las letras-fonemas nos permiten comprender su significado último y nos permiten utilizarlas adecuadamente en las vocalizaciones terapéuticas. Jonathan Goldman en Sonidos que sanan se refiere a este tema relacionando vocales con chakras y expone distintos sistemas (Randall McClellan, Gay Gardner, Michel Hamel) siendo todos distintos aunque similares. Nos encontramos con que de nuevo los especialistas se dejan llevar de su intuición y de su experiencia, según los resultados observados, pero que se carece de un sistema que explique de manera coherente las correspondencias establecidas, aparte de que sólo utilizan vocales, cuando podría hacerse uso también de las consonantes.
La correspondencia de los sonidos articulados con las notas musicales, que no podemos precisar en este momento ya que nos llevaría demasiado tiempo, nos permite comprender el sentido de los armónicos musicales en su relación con los colores y los símbolos asociados con el cuerpo y la mente humana, situando cada arquetipo en el lugar que le corresponde, teniendo así la posibilidad de hacerlo resonar adecuadamente.
La comprensión de los ejes perceptivos básicos en su relación con el espacio y el tiempo nos permite utilizar los diagramas de conocimiento y sabiduría, los mandalas, de manera adecuada para la reorientación psíquica. Las proporciones aritméticas y geométricas nos permiten conocer las relaciones matemáticas entre espacio y el tiempo y trazar los ejes orientativos básicos, permiten relacionar el sonido y la forma según la frecuencia de las ondas, tal y como demuestran las figuras de Chladni y la cimática de Hans Jenny.
El Arkegrama nos permite utilizar las correspondencias de sonidos articulados (vocalizaciones), imágenes (visualizaciones) y sonidos musicales con los símbolos y utilizarlos de manera semejante al gnosticismo (arte hierático) y al budismo tántrico (construcción de mandalas, visualizaciones y canto de mantram).
Prácticas antiguas y tradicionales como el Tai-Chi relacionan la orientación espacial con la orientación psíquica y subrayan el equilibrio psicosomático resultante.
El entendimiento del significado último de los mitos y símbolos que nos proporciona el Arkegrama nos permite comprender el proceso energético implicado en los procesos estudiados por la bioenergética, la psicología transpersonal y la psicología jungiana, así como su relación con los procesos iniciáticos, experiencias cercanas a la muerte y estados alterados de conciencia, proporcionándonos un mapa e instrumentos de acceso a esos estados.
En cuanto al entendimiento del significado último de los mitos y símbolos pondremos un ejemplo de los muchos que nos proporciona el Arkegrama.
El símbolo anj, la cruz ansada egipcia, formado por una T y una O.
http://es.wikipedia.org/wiki/Anj
En el artículo correspondiente de Wikipedia se lee que “El anj (en inglés: Ankh, en alemán: Anch, en francés: Ânkh; pronunciado en todos estos idiomas: Anj) es un jeroglífico egipcio que significa “vida” y su forma se denomina cruz ansada (cruz con la parte superior en forma de óvalo o lazo, ansa -asa-).” Y que es similar al llamado “espejo de Venus” (♀): “En astrología el mismo símbolo se emplea para representar el planeta Venus, en biología para hacer referencia al sexo femenino y en alquimia para el cobre.”
El Diccionario de los Símbolos anteriormente citado dice que “es la clave que abre la puerta de la tumba a los Campos de Ialú, al mundo de la eternidad” y que cuando esta “se sostiene en medio de la frente, entre los ojos; indica entonces el ser iniciado a los misterios y la obligación del secreto; es la llave que cierra los arcanos a los profanos.” Y citando a Albert Champdor: “Quien quiera que posea la llave geométrica de los misterios esotéricos cuyo símbolo es precisamente esta cruz ansada, sabe abrir las puertas del mundo de los muertos y puede penetrar en el sentido oculto de la vida eterna.”.
En este sentido, nuestra investigación nos permite desvelar los siguientes “secretos” (siendo sólo uno de los muchos encontrados):
Por un lado el sonido NJ nos remite a JINA, JANO, JANA, OR-INGI, JAÉN…
En el Arkegrama estos dos símbolos están representados por el eje que divide el diagrama en dos dando lugar al ser doble hermafrodita: yin y yang, activo y pasivo, macho y hembra.
Vimos que O es procreación y T materia prima, se trata por tanto de un símbolo de vida, de la vida que surge del caos primordial. Comprobando, una vez más, como la interpretación a partir del Arkegrama coincide con el significado tradicional. Sólo que ahora podemos comprenderlo más profundamente al relacionarlo con los demás símbolos, letras, números, posición en el zodiaco y en el paisaje sagrado, al situarlo en el lugar exacto que ocupa en la estructura y proceso de la energía.
Tal y como podemos ver en el diagrama, al otro lado de este eje, trazado a partir del punto del ocaso del sol en el solsticio de invierno y del extremo de su salida en el solsticio de verano (y que es uno de los dos árboles -el de la vida y el del conocimiento- del Paraíso) tenemos las letras AN, que como vimos representan el creador y su reflejo. Ambos dan ATON, el dios solar egipcio.
Por cierto, las letras que limitan el otro árbol dicen YIVH ¿YHVH? Es decir, Yavé ¿Qué querrá decir todo esto?
5) Podemos creer que las alegorías elegidas por el Tarot para representar las proporciones enunciadas más arriba, base de su estructura y dinámica, no sean las más correctas, que preferimos otras, otro sistema simbólico, otra mitología, pero sigamos el que sigamos lo que importa es la estructura y proceso energéticos que describen. Y esto es precisamente lo que nos interesa, más que los signos, mitos, alegorías o símbolos utilizados. La correspondencia entre unos y otros se deducirá fácilmente y se comprenderá porqué en las cosmologías antiguas y sus correspondientes mitologías se utilizaban determinados símbolos y no otros.
El Tarot -el sistema de relaciones y correspondencias, su cosmovisión implícita (el Modelo Originario, el Arkegrama)- es un instrumento, un templo, pues en su origen el templo era eso: un instrumento para la observación de los movimientos de los astros por medio de hitos que formaban una red de relaciones en correspondencia con su manifestación en la tierra. Entonces, ¿porqué defender el uso de la convención mental cuando según hemos visto en la ciencia antigua, no había convención alguna sino la descripción metafórica de procesos energéticos (no de fenómenos atmosféricos como afirma cierto alegorismo) y una exacta correspondencia entre formas y significados, entre la representación y lo representado?
Creemos que la respuesta es que cuando algo no se sabe, se inventa… y luego, se transforma en un enigma. Para disimular que no se sabe se lo califica de conocimiento secreto o esotérico.
El Tarot es un instrumento de precisión, por eso, interpretarlo como se interpreta y usarlo de la manera que se usa habitualmente, nos parece profanar su recinto sagrado.
Las evidencias están dadas, el que pueda entender que entienda.
Sistemas de correspondencias
Mayo 6, 2007
¿Por qué son arbitrarios los sistemas de correspondencias establecidos hasta ahora?
En el esoterismo, para la práctica de la magia sobre todo, pero también para comprender las analogías subyacentes de los distintos niveles de la realidad es práctica común establecer correspondencias entre arcanos, signos del zodiaco y letras del alfabeto hebreo.
Pero, resulta que ninguna de las establecidas por los distintos autores coincide, hasta el punto de que la mera asignación de los palos del tarot a los cuatro elementos ha tenido muy variadas interpretaciones.
Los primeros escritos sobre el Tarot establecen ya este tipo de correspondencias, pero, cuando se analizan en profundidad, se comprueba que son completamente arbitrarias, ya que estos autores no contaban sino con su intuición y sus ideas personales acerca del Tradición Primordial.
Sólo las correspondencias entre arcanos mayores del Tarot y letras del alfabeto hebreo resultan correctas ya que este alfabeto es el único, de los conocidos, que conserva el orden originario. Mas, cuando intentamos hacerlas corresponder con el nuestro nos encontramos que además de tener distinto número de letras su orden no coincide con el del alfabeto hebreo. Los esoteristas, como no saben resolver este problema, establecen por lo común una asignación correlativa y, por tanto, arbitraria, lo que no es óbice para que se lancen a hacer toda clase de operaciones numerológicas con las letras latinas. No entro en si la numerología tiene o no algún viso de razón sino que el mismo instrumento es, en sí mismo, incorrecto.
Este fue el primer problema con que me enfrenté. La solución era ir a las fuentes, es decir, al alfabeto griego. Pero el griego tiene 24 letras y sólo las primeras coinciden con las del hebreo.
Partí, pues, de la ordenación habitual del alfabeto griego. Pretendía relacionarlo con el alfabeto hebreo que es un alfabeto sagrado de 22 letras relacionadas con los 22 arcanos mayores del Tarot. Por lo que si encontraba la relación entre las letras hebreas y las griegas obtendría la correspondencia exacta entre estas y los arcanos del Tarot. La ventaja de utilizar las letras griegas es que sus sonidos son nuestros sonidos. Pero, el alfabeto griego tiene 24 letras, aunque tres de ellas son dobles. Sobraban, por lo tanto. Ahora tenía 21, faltaba, pues, una. Esta no era sino la espirante F, existente en el griego antiguo y llamada por su forma δίγαμμα, “digamma”, doble γαμμα, correspondiente a la “v” latina. Esas eran, por tanto, las 22 letras del antiguo alfabeto sagrado griego. Pero, en el orden que nos ha llegado de la época clásica había diferencias de sonido evidentes con las correspondientes del alfabeto hebreo tal y como puede comprobarse en la siguiente tabla:
| Número árabe y romano (Tarot) | Letra griega | Letra hebrea |
| 1, I | Α, alfa | א, aleph |
| 2, II | Β, beta | ב, beth |
| 3, III | Γ, gamma | ג, gimel |
| 4, IIII | Δ, delta | ד, daleth |
| 5, V | Ε, epsilón | ה, heh |
| 6, VI | F, digamma | ו, vau |
| 7, VII | Η, eta | ז, zain |
| 8, VIII | Θ, zeta | ח, cheth |
| 9, VIIII | Ι, iota | ט, teth |
| 10, X | Κ, cappa | י, yod |
| 11, XI | Λ, lambda | כ, caph |
| 12, XII | Μ, my | ל, lamed |
| 13, XIII | Ν, ny | מ, men |
| 14, XIIII | O, omicrón | נ, nun |
| 15, XV | Π, pi | ס, samech |
| 16, XVI | Ρ, rho | ץ, ayin |
| 17, XVII | Σ, sigma | פ, peh |
| 18, XVIII | Τ, tau | צ, tzaddi |
| 19, XVIIII | Υ, ypsilón | ק, qoph |
| 20, XX | Φ, fi | ר, resh |
| 21, XXI | Χ, ji | ש, shin |
| 22 | Ω, omega | ת, tau |
Como puede verse, las primeras coincidían en forma y sonido, pero a partir de digamma se producía un desfase entre los dos alfabetos y entre letras y arcanos. Reajustar el orden del alfabeto griego me permitiría ver claras las correspondencias entre símbolos, letras y números, y entender el significado profundo tanto de letras como de arcanos.
No podría explicar como hallé la solución, sólo que una vez encontrada todo encajaba a la perfección.
Quedaba por establecer la correspondencia entre arcanos-letras y signos del zodiaco, lo que me permitiría entender el significado profundo de cada uno de ellos en relación con los elementos del paisaje sagrado. La clave me la proporcionó el
el simbolismo del paisaje:
Para el hombre primordial, arcaico y antiguo, el significado simbólico del paisaje se concreta en el siguiente esquema:
División del mundo en tres niveles unidos entre sí por un eje central:
-alto: representado en la naturaleza por las cumbres de las montañas y, en el plano humano, por las facultades superiores o espirituales, ligadas al mundo de los dioses.
-medio: representado en la naturaleza por las laderas y las llanuras y, en el plano humano, por las facultades racionales, el cálculo, la medida que permiten el sustento material por el esfuerzo y el trabajo y hacen posible la construcción de la ciudad, la sociedad, la familia, la casa.
-bajo: representado en la naturaleza por valles, ríos, fuentes y cuevas y, en el plano humano, por las facultades inferiores, la imaginación, los sentimientos, el inconsciente, los sueños.
Esta concepción se halla ya presente en el chamanismo. Tal y como dice Mircea Eliade en El chamanismo y la técnicas arcaicas del éxtasis: “El universo (…) se concibe, grosso modo, como constituido por tres regiones –Cielo, Tierra e Infiernos-, unidas entre sí por un eje central. Este eje pasa, desde luego, por una ‘abertura’, por un ‘agujero’, y por este agujero los dioses descienden a la Tierra y los muertos bajan a las regiones subterráneas; asimismo, por él, el alma del chamán en éxtasis puede subir o bajar durante sus viajes al Cielo o a los Infiernos.” Y explica como “la técnica chamánica por excelencia consiste en el paso de una región cósmica a otra.” Ese agujero o abertura está representado en el paisaje por una quebrada, cañón o barranco (en el caso de la puerta del Cielo) o entrada a una cueva (puerta del Infierno). Estos elementos naturales se encuentran en el paisaje de Jaén-Granada y se hallan orientados exactamente en los lugares simbólicos correspondientes en el zodiaco terrestre y en el árbol cósmico que lo atraviesa.
Esta división del mundo no es sólo descriptiva (cosmológica) sino que implica una concreta cosmogonía, según la cual el mundo emana del cielo y desciende de la partes superiores del mundo (la luz del día, las montañas, la lluvia, el nacimiento de los ríos) y se manifiesta en la tierra (el hombre y sus ciudades, los templos, el cultivo y la ganadería) disolviéndose, oscureciéndose en los valles, los bosques, las grutas, las desembocaduras de los ríos, los mares…
Esta división tripartita se complementa con otra en cuatro partes que se corresponden con los cuatro elementos naturales clásicos de las cosmologías antiguas (fuego, aire, tierra, agua), las cuatro estaciones o cuatro momentos del proceso de la energía representados por el movimiento del sol a lo largo del año y del día, en relación con los cuatro puntos cardinales u orientadores (fuego=sur, aire=este, tierra=oeste, agua=norte), más el quinto elemento o quintaesencia que los une y relaciona a todos, representado por el eje Sol-Estrella polar.
A partir de este sistema de relaciones se establece la totalidad del sistema simbólico y de significados que se halla en la base de prácticamente todas las cosmologías antiguas y tradicionales y que en la cultura caldea dará lugar a la división en doce sectores del zodiaco (3×4=12).
Todos estos elementos se encuentran orientados y ordenados según su dirección simbólica, como he dicho, en el paisaje de Jaén, hasta el punto de ser este una representación exacta de la cosmovisión antigua.
Ante mí se desplegó un universo de nuevas significaciones. Muchos nombres de dioses y héroes encontraron su explicación, muchos mitos y leyendas revelaron su último sentido, las relaciones numéricas establecían curiosas y significativas coincidencias entre sí por medio de proporciones aritméticas, geométricas, musicales… los símbolos de todas las religiones y culturas mostraron su oculto mensaje y, todo ello, hacía referencia clara en forma y significado a los accidentes del paisaje y su simbolismo, su orientación, su relación con el conjunto, el movimiento aparente de los astros en el horizonte, etc.
Y, entonces, comenzaron las preguntas. Busqué en libros especializados, pero ni una referencia concreta, sólo alusiones… entre otras, la dada por Joaquín Albaicín en su libro En Pos del sol, en donde se cita a Ernest Scott acerca de la misteriosa leyenda de Fulcanelli que sitúa su morada en un “valle secreto en España (…) donde un grupo de gente que retiene antiguos conocimientos y costumbres se dice que sobreviven en algún Shangri-La secreto en España”, y la ya referidas en este blog: un bosque de columnas alfabéticas en un soto de la Tartéside, la de Muñoz Garnica, algunas leyendas griegas, judías y árabes sobre el Jardín Primordial de Occidente, etc.
(Ver programa del curso de iniciación al Arkegrama, Claves del Arkegrama, Algunas preguntas, Esquema de la investigación).
Esquema de la investigación
Mayo 6, 2007
Algunas preguntas
Mayo 6, 2007
Estas son algunas de las preguntas que me hice cuando descubrí el orden de correspondencias del Modelo Originario:
¿Por qué coinciden la forma y significado de las alegorías del Tarot con los accidentes geográficos del paisaje sagrado de Oringi (Jaén-Granada) si el Tarot fue introducido en Occidente por los gitanos en el siglo XIV?
¿Por qué hay semejanza entre las formas de las letras griegas, los signos del zodiaco y los correspondientes accidentes geográficos de Oringi?
¿Qué tenía que ver aquello con el mito platónico de la Atlántida?
¿El Modelo Originario es la formulación del Shem Shemaforash, el verdadero Nombre de Dios?
Si las claves para la identificación de las correspondencias en el paisaje sagrado de Oringi se hallaban en el la astrología, en el Tarot y en la Cábala ¿Qué tenían que ver los gitanos y los judíos en todo esto?
¿Cómo es que no había ni una sola mención, en ningún sitio, sobre el santuario antiguo de Oringi? Busqué en libros de historia antigua y arqueología, indagué en la literatura religiosa y sectaria, en autores ocultistas y en todos aquellos que tocaban temas del tipo “misterios”, “esoterismo”, etc., en revistas como Año Cero o Más Allá… autores como Fernando Sánchez Dragó (Gargoris y Habidis), Juan García Atienza, Alejandro Jodorowsky (La vía del Tarot), Luis Racionero, Salvador Pániker (Aproximación al origen), Joaquín Albaicín (En pos del sol), -autores, estos últimos, que me ofrecían pistas pero no respuestas-… y ni una sola mención al santuario antiguo de Oringi y mucho menos a un sistema de correspondencias lógico, razonado (los que descubrí, eran meras elucubraciones de reputados ocultistas, arbitrariedades sin pies ni cabeza). Así que o yo estaba completamente equivocado o loco o había descubierto algo realmente importante.
Las artes y ciencias antiguas ¿qué eran? ¿Cuál era su verdadera historia? ¿Por qué habían caído en el descrédito? ¿Cuál fue la causa de su decadencia?¿Por qué hoy están en manos de los supersticiosos y los charlatanes? ¿Cuáles son sus objetos de estudio y sus metodologías? ¿Qué aportan?
¿Qué relación existe entre los arcanos del Tarot y los hexagramas del I Ching? ¿Responde ambos a la misma visión y modelo del mundo?
¿Qué relación existe entre la Cábala, la Astrología y la Alquimia y entre estas y el Tarot?
¿Qué significa cada número y letra en su signo y cual es la relación que existe entre ellos?
Conociendo el significado exacto de cada arcano en cada signo sabemos el número, símbolo y letra asociados, pero ¿y el color y la forma?
Si conocemos los símbolos correspondientes a cada número ¿significa esto que podemos hacer operaciones simbólicas como si fueran operaciones aritméticas? ¿existen las proporciones simbólicas?
¿Utilizaban los antiguos la correspondencia entre letras y símbolos para elaborar las palabras y los nombres? ¿Existe una gramática simbólica?
¿Cómo se representa el Modelo Originario en el ser humano?
¿Podemos utilizar su sistema de correspondencias para la visualización, el despertar de la creatividad, la vocalización terapéutica?
¿Podría utilizarse el sistema de correspondencias del Arkegrama para inducir por resonancia la curación energética?
¿Tiene alguna relación con la estructura profunda de la mente? ¿y de la materia? ¿El Modelo Originario es la descripción de la mónada de Leibniz o del holón de Koestler?
¿Qué relación guarda, en general, con la ciencia contemporánea y, en particular, con los nuevos paradigmas?
¿Podemos utilizarlo para saber cómo somos y orientarnos psíquicamente?
¿Es el Modelo Originario un mapa del inconsciente colectivo propuesto por Jung?
¿Qué relación hay entre la cosmovisión implícita en el Modelo Originario y las cosmovisiones de otras culturas antiguas y tradicionales?
¿Podría utilizarse el Arkegrama como modelo para el diálogo transcultural entre los individuos y los pueblos?
Las respuestas a esas preguntas son el contenido de mis investigaciones de estos años.
(Ver programa del curso de iniciación al Arkegrama, Claves del Arkegrama, Algunas preguntas, Esquema de la investigación).
Claves del Arkegrama
Abril 26, 2007
Expongo en estos apuntes lo esencial del Arkegrama, a la manera de una introducción a otros artículos que iré exponiendo en este blog.
1. Se entiende, normalmente, que la presentación occidental de la Filosofía Perenne o Tradición Primordial se compone de lo que se conoce usualmente como Artes y Ciencias Herméticas. Este sistema se denomina así por Hermes Trismegistos, mítico fundador de la tradición esotérica occidental e incluye, principalmente, Cábala, Alquimia, Astrología, pero también aritmética y geometría sagradas, geomancia (nombre occidental del Feng-Shui chino) y algunas otras materias como el Tarot, considerado no como instrumento para la adivinación sino como libro de sabiduría.
2. La singularidad del Arkegrama se halla en la correspondencia entre elementos del paisaje, letras, números, proporciones, formas y símbolos, lo que permite a partir de estos relacionar muchos otros seres, objetos y fenómenos. El establecimiento de estas correspondencias ha sido posible gracias al descubrimiento del orden correcto del alfabeto sagrado, que no es el habitual, y a la relación entre el zodiaco terrestre del santuario antiguo de Jaén-Granada con el orden oculto de los arcanos del Tarot y con la letras del alfabeto sagrado griego.
3. La analogía, del griego αναλογíα (ana -reiteración ó comparación- y logos razón), significa comparación o relación entre varias razones o conceptos, seres u objetos.
Según el Diccionario de la Lengua Española, analogía es una “relación de semejanza entre cosas distintas.” Estas correspondencias entre niveles de la realidad era habitual en el pensamiento antiguo que concebía la existencia de mundos unidos por una relación de analogía, según la cual lo de abajo es como de lo arriba y viceversa, tal y como se expresa en la Tabula Smaragdina, clave de la Cábala, la Alquimia, la Astrología y, en general, de todas las artes y ciencias antiguas.
lo que está abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Unica.
Pero, la realidad es que, por lo que sabemos, a la hora de concretar las analogías cada maestro tenía en la antigüedad, como hoy, su librillo y no había consenso en cuanto a esas correspondencias. Ya en época moderna, ocultistas como Aleister Crowley, Saint-Yves d’Alveydre y otros elaboraron tablas de correspondencias (y siguen elaborándose: en Internet pueden encontrar muchísimas y todas diferentes) que intentaban abarcar todo los niveles de la realidad, así mismo las escuelas de misterios, que hoy se conocen como sectas, ligadas al esoterismo, ocultismo, hermetismo… Aunque, cuando se analizan y comparan se observa que, como he dicho, todas difieren y, además, ninguna da razones de porqué establecen esas y no otras correspondencias.
4. Lo diferente del Arkegrama es que
1) por primera vez un modelo de correspondencias universales se relaciona con un lugar y una civilización concreta, con un modelo del mundo que pudo ser modelo de todos los que vinieron después.
2) tiene como referente último una realidad empírica: el movimiento de los astros a lo largo del día y del año, sus ciclos y dinamismo en relación con el horizonte de ese lugar concreto, considerado como territorio sagrado. Esta constatación empírica se establece como referencia para las analogías posteriores sobre proporciones, significados, simbolismo, etc.
3) se desvincula de todo tipo de ideología esotérica, ocultista etc. en el sentido que hoy se le da a estos términos, convirtiéndose en un instrumento de conocimiento objetivo del mundo y del funcionamiento psíquico.
4) su diferencia con otros sistemas es que no pretende ser la verdad, ni siquiera una verdad, sino poner de relieve la diferencia entre modelo y realidad. Un modelo es siempre relativo a un tiempo y a un espacio. No existen leyes inmutables, ni siquiera en la naturaleza sino que estas son producto de la misma evolución (Rupert Sheldrake), por un lado, y, por otro, de nuestros conocimientos y del punto de vista que adoptemos.
5) puede cuestionarse la utilidad de algo que la ciencia moderna desechó como anticuado, impreciso e incorrecto, pero lo cierto es que esas relaciones se encuentran en la base de nuestro pensamiento consciente. Como dice Joseph Campbell: “Freud, Jung y sus seguidores han demostrado irrefutablemente que la lógica, los héroes y las hazañas del mito sobreviven en los tiempos modernos”, porque conforman el sustrato último de nuestra psique. “Como se carece de una mitología general efectiva, cada uno de nosotros tiene su panteón de sueños, privado, inadvertido, rudimentario pero que obra en secreto” y que remite en última instancia a la misma y única estructura básica de arquetipos universales, ya que estos como demuestra Jung forman parte de nuestro inconsciente colectivo. O lo que es lo mismo, reflejan la estructura básica del proceso de la energía.
6) el Arkegrama, basado en el Modelo Originario de las Artes y Ciencias Antiguas y Tradicionales, pone de manifiesto las correspondencias simbólicas que siguen regulando nuestros procesos psíquicos inconscientes.
7) el Arkegrama vendría a ser, como el Holón de Koestler o la mónada de Leibniz, el modelo básico de la estructura y dinámica de la energía manifiesta en los distintos niveles de realidad y el modelo del sistema de relaciones entre sus elementos.
5. Según el pensamiento antiguo el mundo está formado por una red de mundos enlazados por una serie de relaciones arquetípicas. Este es el esquema primordial, según el cual nuestro inconsciente funciona en base a ese tipo de correspondencias y relaciones básicas.
Las antiguas cosmologías entendían el universo como una trama o red (véase a este respecto los estudios de Mircea Eliade, especialmente Mefistófeles y el Andrógino, capítulo Cuerdas y Marionetas). En la cosmología india se dice que el Universo es una red de joyas que tienen la particularidad de que cada una de ellas refleja el todo, lo que viene a ser una visión intuitiva de la realidad física y del cerebro humano según la teoría holográfica (Bohm-Pribram)
Según la cosmovisión chamánica el universo está compuesto por tres mundos dispuestos de manera vertical. En todas las cosmovisiones antiguas se ha relacionado la tierra con el cuadrado y el cubo (las cuatro esquinas o columnas del mundo) y el cielo con el triángulo, el círculo, la esfera. Lo que da la relación entre el 3 y el 4, base de la proporción musical.
Esta estructura perdura hasta nuestra época porque responde, se ajusta, a nuestras observaciones.
6. El paisaje arquetípico existe en un territorio real y concreto, donde se halla inscrito un zodiaco terrestre, proyección del celeste en el paisaje. El zodiaco nos permite comprender el significado de cada lugar orientado en el espacio.
Las letras del alfabeto sagrado nos permiten comprender los sonidos en relación con las formas. Nosotros utilizamos el alfabeto sagrado griego porque está más cerca de nuestra lengua y la forma de sus letras se refleja en los accidentes geográficos del santuario antiguo. Los arcanos del Tarot nos permiten relacionar todos los elementos ya que se trata del sistema completo, según la siguiente estructura:
22 arcanos mayores que se corresponden con las 22 letras del alfabeto sagrado (12 signos del zodiaco y 10 sefirots del Árbol de
la Cábala, el Árbol cósmico): arquetipos y símbolos primordiales, los personajes de la historia sagrada.
40 números que se corresponden con la pirámide o montaña cósmica.
16 figuras que se corresponden con los tipos humanos, la sociedad, el hombre. Con estos elementos relacionamos:
El espacio (el paisaje, las formas, los colores, las imágenes) con el tiempo (historia sagrada, números y proporciones, ritmos, sonidos musicales y articulados) y la palabra (significados, símbolos).
La enseñanza del Arkegrama se basa en estos elementos y establece una relación entre materias necesarias para su estudio, historias y leyendas que hacen referencia a su existencia, la descripción propiamente dicha del Arkegrama y el estudio de sus aplicaciones y su relación con las técnicas y practicas tradicionales
7. Conocer el modelo originario nos sirve para comprender que el mapa no es el territorio y que la representación no es lo representado, lo que nos permite utilizar los modelos sin confundirlos con la realidad.
Entra en el Curso de Iniciación al Arkegrama
Véase también en este blog:
Entrevista a Luis Lucena Canales por José H. Cero
El Arkegrama ¿Qué es? ¿Para qué sirve?
Claves del Arkegrama
Los cuadernos de Jana
Claves del paisaje sagrado de Jaén-Granada






