La Atlántida en Jaén-Granada, geomancia y paisaje sagrado

Una manera más que eficaz, tanto en quijotesca hazaña como en la acción más trivial y cotidiana,de no marear la perdiz con grandilocuentes declaraciones que se quedan en humo y dar palos de ciego con teorías pilladas por los pelos,  es practicar una lectura crítica y atenta  y, sobre todo,  no fiarse de nadie, y menos de encriptólogos y esotéricos, pues suelen ser gente que de tanto leer a tontas y a locas suele confundir molinos de viento con gigantes.

Así que dejen de buscar y remover Roma con Santiago que la Atlántida, querido amigos, ya ha aparecido, aunque no quieran verla, seguramaente porque no se adapta a las ideas que se habían hecho sobre ella: ni oro ni plata ni oricalco. Quizá el quid de la cuestión esté en asuntos más mundanos y triviales como son los intereses urbanísticos en la zona. Un documentos exclarecedor con respecto a este tipo de vicisitudes dice:

El trayecto desde las huertas a la ciudad nueva, que se ha esbozado antes, se estaba cerrando en los últimos
años —la crisis económica sólo ha significado una ralentización del episodio final. La construcción de viviendas
plurifamiliares había concluido en los sectores centrales de la Z.A.M.B. —R.P. n.º 4 y U.A. n.º 23 y 25—, y
se encontraba bastante avanzada en el S.U.N.P. n.º 1. Sólo en diez o doce años, se había colmatado el suelo
previsto para vivienda plurifamiliar en toda la superficie de la Z.A.M.B. —y eso “a pesar de la arqueología”.
Por el contrario, la construcción de viviendas unifamiliares en todas las fases del sector S.U.N.P. n.º 1 va
a continuar en los en los próximos años, según un ritmo que no podemos prever.

http://www.memorialsiret.es/doc/SAP-Marroquies-Bajos.pdf

En otros países un ciudad así, la más antigua de Europa, una ciudad que pudiera ser el referente platónico de la Atlántida, sería prioridad para los gobernantes, pero aquí despreciamos el arte, la cultura, a los científicos e investigadores serios y rigurosos, así como a los artistas. Son nuestros bufones y chivos espiatorios, siempres dispuestos al escarnio. Lo vienen denunciando muchos intelectuales desde el Siglo de Oro. Aquí, como dijera el poeta dramaturgo, la literatura, la intelectualidad, la inteligencia, las letras son colorín, pingajo y hambre. En su lugar toda clase de mixtificadores y charlatanes hacen sus agostos.

Una de la cosas que se suelen escribir en contra de que Marroquíes Bajos sea el referente de la Atlántida platónica es que se halla en una cota demasiado alta para que el mar estuviera a los 50 estadios de marras. Pero aquí hay que, como en tantas cosas de la vida, aplicar  el menos común de los sentidos.  Lo sensato es que como digo en comentario a M. de M.  (Más abajo el enlace)

Platón recogió la información oral que circulaba en su tiempo viniera o no de los egipcios (lo que, por ser indemostrable ya que no hay testimonio de la Atlántida anterior a Platón, pudo ser un simple recurso narrativo para poder jugar literariamente con la apariencia de historia verdadera) y la adaptó a su diálogo para expresar lo que pretendía sobre el origen de la civilización, la sociedad ideal y el gobierno perfecto. Es lo que hace cualquier escritor, poeta o filósofo. Ni Platón era historiador, ni geógrafo, ni pretendía serlo. Utiliza una leyenda, un mito, para exponer sus teorías filosóficas. La descripción de la Atlántida es, por un lado, tan detallada que no hay que ser demasiado avispado para darse cuenta de que el autor, sobre un fondo real, está poniendo mucho de su parte.

http://eljaina.wordpress.com/2011/06/23/respuesta-a-un-comentario-de-miguel-de-medina-2/#comment-663

(En el comentario expongo más datos sobre esta cuestión).

———–

Evidentemente el paisaje de hace 5.000 años no era el actual. No es difícil imaginar que el río Guadalquivir fuera navegable hasta Jaén, cuando hasta hace muy poco lo era hasta Córdoba. Hasta la Alta Edad Media, el Guadalquivir tuvo su punto navegable más alto en Córdoba. Desde época romana existía un puerto, parte de cuyos restos han sido hallados en la zona del alcázar.

Lo mismo que los sedimentos acabaron rellenando el Lacus Ligustinus en época histórica, hubo tiempo más que suficiente para un proceso de sedimentación que rellenara la serie de lagunas o mares interiores navegables que darían la impresión de península a la Bética.

Lo expresa muy claramente Antonio García Montoya en un comentario leído en http://www.venelogia.com/archivos/146/

La conclusión es que la Atlántida como ya supuso una larga tradición de autores, en su conjunto, debe referirse a la Bética, ensalzada por Estrabón y casi todos los autores antiguos que nos hablaron de ella, hoy en día Andalucía que, como ustedes saben, coincide en extensión con los datos que nos proporciona Platón.

la colmatación de lo que fue el antiguo estuario situado entre las provincias de Huelva y Cádiz, lo que constituye las marismas de Doñana, supuso un serio impedimento para la navegación antigua, tal como nos dicen los escritores cartagineses. Posiblemente este cambio geográfico fue el que hizo que las navegaciones no llegaran a su destino, y crearan la leyenda de que habían sido sepultadas

#38 (14.07.2004 07:08)

Y este del mismo autor:

El Dr. Vallvé cree que Al-Andalus no sea más que una corrupción del nombre con el que se conocía la Península en el norte de África, Atlanticum. En la descripción de Platón sobre la Atlántida se define una región de 3000 estadios de largo y 2000 de ancho que cuadran perfectamente con las medidas del valle del Guadalquivir, además protegido por los vientos del norte por una cadena de montañas que en nuestro caso sería la Sierra Morena. Por lo que la Atlántida a la que se refiere Platón se identificaría con las dimensiones de la Andalucía actual

#31 (01.07.2004 13:22)

Por otro lado  dice Antonio Caro:

Durante el tránsito del periodo climático Subboreal al Subatlántico y en los inicios del último, entre el 3000 y el 2500 B.P. aproximadamente, el nivel marino experimenta una apreciable recuperación, al igual que las condiciones generales del clima, por lo que H.H. Lamb habla de breve óptimo climático europeo (Le Roy Ladurie, 1991: 338).

En las primitivas fuentes recogidas por Avieno, del siglo VI a. C., la Marisma del Guadalquivir es llamada sinus Tartessius o Tartessii, mientras que en el Bajo Imperio se le denominaba Ligustinus lacus. Es evidente que de ninguna forma ambos términos no son equiparables en el tiempo. Sinus, golfo, responde a un momento en el que las aguas oceánicas penetraban sin dificultad, al no haberse consolidado todavía la barrera arenosa del Coto de Doñana, mientras que el vocablo lacus tienen que ver con la existencia en tiempos del poeta latino, siglo IV a.C., de un lago litoral cuya vinculación con el Atlántico resultaba cada vez más precaria. Si Estrabón habla de importantes puertos situados en la orilla izquierda de la ensenada, destacando los de Asta Regia y Nabrissa (Mesas de Asta y Lebrija), hoy esos enclaves se encuentran lejos de las aguas, en la tierra firme: Asta Regia, cerca de Jerez de la Frontera (Cádiz), está a 20 Km. del mar y Nabrissa (Sevilla) a unos 30. El cordón de dunas de Doñana y el relleno de aluvión, debido sobre todo a los aportes del Guadalquivir y de otros cauces menores, hicieron posible la transformación paisajística, debiendo sumar a la acción de la Naturaleza, la del propio hombre, particularmente incidente en momentos históricos recientes.

SOBRE EL DILUVIO Y LA ÚLTIMA TRANSGRESIÓN MARINA

Antonio Caro

Área de Prehistoria, Universidad de Cádiz

El sinus Tartessius es si duda el ponto a que se refiere Platón: un mar rodeado de tierra firme.

Con la transgresión, La Marisma del Guadalquivir quedó convertida en un golfo marino en el que desembocaban el Guadalquivir, a la altura de Coria del Río, y el Guadiamar, así como otros cauces de menor importancia; entre Sanlúcar y Las Cabezas de San Juan (Sevilla), o sea, en la costa Sur del golfo, el constante batir de oleaje dio lugar a la formación de numerosos acantilados, conservados en su mayor parte hasta nuestros días.

El mismo autor en 

 <<LACUS LAGUSTINUS>>.

UN TOPÓNIMO TARDORROMANO DE LA BETICA.

Situación del estuario aprox. hace 20.000-6.000 años.

Se observa el Lago Ligur, la desembocadura deltaica y el Golfo Tartésico.

F.J. BARRAGAN

http://personal.us.es/fcojose/Distancias/estuario%20geologia/Estuario2.htm#Nota1

http://lacomunidad.elpais.com/bronceatlantico/2008/2/25/estudios-sobre-desembocadura-del-guadalquivir-el-s-vi-a-c

http://lacomunidad.elpais.com/bronceatlantico/2011/1/11/el-paleoestuario-del-guadalquivir-y-ora-maritima-

http://lacomunidad.elpais.com/bronceatlantico/2010/1/30/la-marismilla-parientes-del-badariense-la-peninsula-el-30

Evidentemente el mar no llegaba hasta Marroquíes Bajos que tiene una cota de 480 m. sobre el nivel del mar.

No soy geólogo pero observen el siguiente mapa y verán que donde hoy hay arcillas, limos y arenas (en azul), arenas y gravas (en amarillo), pudo estar inundado por agua salada (por supuesto en las cotas más bajas) antes de ser rellenado por los sedimentos y, en cotas más altas, pudo haber una serie de lagunas.

El lecho de un río se eleva con el tiempo a causa de la sedimentación, por lo que las cotas del cauce y valle del Guadalquivir debieron ser mucho más bajas en aquella época.

Es sólo una hipótesis que deberían estudiar los especialistas.

Una de esas lagunas pudo estar junto a Marroquíes Bajos tal y como mantiene Narciso Zafra de la Torre en De los campamentos nómadas a las aldeas campesinas. La provincia de Jaén en la Prehistoria, 2006)

También puede consultarse http://www.ujaen.es/revista/arqytm/PDF/R9/R9_1_Serrano.pdf

También puede verse en este mapa de pendientes

http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/40859F43-1FC1-4E94-A11F-D2E6C6733786/55321/Anaentorno.pdf

como una extensa zona del valle del Guadalquivir no supera el 3% de pendiente.

No es algo imposible que hace 5.000 años (en el periodo de esplendor de la macroaldea de Marroquíes Bajos, para ver fechas: Narciso Zafra de la Torre en op. cit.) se pudiera ir navegando hasta muy cerca de Jaén y por tanto tener la impresión de que la Bética era una península.

Este recuerdo, transmitido oralmente, es el que pudo recoger Platón conjuntamente con el de una ciudad circular, capital de una civilización que causaría asombro en la época. Esta civilización existió y se puede identificar con la cultura de los Millares. 

Hay muchas evidencias de que la zona de Jaén y Granada fue un centro religioso muy importante en esa época. Algunos de estos datos los he ido exponiendo en este blog. Como he repetido muchas veces quedan algunos más por publicar y lo haré a lo largo de este año.

El que fuera un centro religioso muy importante cuadra con el planteamiento de Platón sobre la Atlántida, ya que sitúa su capital en el territorio (literalmente “la casa materna”) que le correspondió a Atlas, el primogénito de la unión entre Poseidón y Clito. En el centro de esta ciudad se situaba el templo del dios, su bosquecillo sagrado… y fue el lugar donde concibieron a sus cinco parejas de hijos gemelos. Uno de ellos, Gadiro, tenía su reino en el extremo de la península (actual Cádiz).

Hemos identificado al titán Atlas con Sierra Nevada por su relación con el Jardín de las Hespérides. Estas eran hijas de Atlas y Hesperis. En los trabajos de Hércules se encuentra relacionado con el robo de las manzanas de oro. Para los antiguos griegos Atlas era una montaña que existía en el límite extremo de la tierra (que para ellos era claramente Iberia). Con el conocimiento geográfico el nombre de Atlas fue trasladado a otros lugares, y así hay un Atlas mauritano, italiano, en la Arcadia, incluso un Atlas caucásico. (Iii Apollod. 10 § 1;… Dionys i. 61;…. Serv ad Aen viii 134)

http://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html

 

Hay muchas posibilidades, pues, de que la península Atlántica a que se refiere Platón fuera la Bética.

En los textos mitológicos griegos y de otras culturas del mediterráneo se habla de que la fuente del conocimiento y el origen de los dioses se halla en Occidente. Todos estos textos ofrecen pistas parciales de un lugar y un tiempo (más o menos mítico) que puede considerarse el origen de la civilización tal y como la conocemos. Paredes Grosso en su libro El Jardín de las Hespérides (editado en 1985) hace una exploración de estos textos y habla de una civilización Ibero-Mauretana relacionada con la civilización Megalítica (cuyo origen, no se olvide, se encuentra en Andalucía Oriental: la provincias de Almería, Granada y Jaén) y que relaciona con la Atlántida platónica, pero que podríamos relacionar con otros muchos mitos mediterráneos sobre el origen.

También el profesor García y Bellido mantiene una  hipótesis de una Atlántida andaluza (Veinticinco estampas de la España Antigua, Madrid, 1967), así como algunos otros.

Platón expresa la unión del cielo y de la tierra, en lenguaje simbólico, mediante la unión de Poseidón y Clito, precisamente en la ciudad de la Atlántida, la casa materna que corresponde a Atlas. En muchos textos griegos la separación/conexión entre el cielo y la tierra está expresada mediante el mito del titán Atlas (en el extremo occidental del mundo conocido, o sea, Iberia, y en el principio, el origen del universo, del hombre, de la civilización). Se trata de dos fases distintas del ciclo cosmogónico, que otros autores expresaron con otros dioses/símbolos.

Atlas se relaciona con un árbol y una montaña sagradas, con las columnas de su nombre (Homero), con la cítara de oro y las manzanas áureas en Hesiodo y otros autores (símbolos cosmológicos del universo y sus distintos niveles del mundo en clave de proporciones numéricas y geométricas  tales como el número áureo y la proporción musical, el triángulo pitagórico) y que nos remiten a un paisaje sagrado, una cosmovisión geomántica (líneas rectas, leys, calendario de horizonte, simbolismo zodiacal, figuras geomórficas y medidas áureas en el paisaje, localización de megalitos restos arqueológicos y monumentos antiguos) que se encuentran en el paisaje sagrado de Jaén-Granada.

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© 2009 Luis Lucena Canales Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la autorización expresa y por escrito del autor. E-mail: luislucenac (arroba) gmail.com

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Comments
5 Responses to “La Atlántida en Jaén-Granada, geomancia y paisaje sagrado”
  1. Maribel dice:

    Todo lo que se dice en este artículo no son más que meras especulaciones sin fundamento alguno que ofenden la inteligencia humana y el sentido común. Ni siquiera se respeta los puntos principales de la narración sobre la Atlántida que describe Platón en sus diálogos del Timeo y el Critias.

    Primero, Platón informa a través de Critias (y este según el poema compuesto por Solón con la información que había obtenido en Egipto) que la Atlántida era una isla no un continente como sería de haber sido la misma Andalucía o España. Y si bien es cierto que la palabra nhsos se usó en ocasiones también para península, en el caso de la narración de la Atlántida queda claro por todas partes que se trataba de una isla, no de una península.

    En segundo lugar, esta isla estaba “ante la boca de las Columnas de Hércules” y en el mar Atlántico.

    Y en tercer lugar, esta isla Atlántida se ¡¡¡HUNDIÓ BAJO EL MAR!!! Y este hecho tan importante en el cual se insiste en los dos diálogos, todos los discípulos de Platón y autores de la antigüedad lo secundaron siempre, incluso aquellos autores que por fuentes totalmente ajenas a Platón igualmente se refirieron a la misma isla y civilización atlántica. Nadie en toda la antigüedad cuestionó que la Atlántida fuera realmente una isla situada en el Atlántico, delante de Gibraltar, casi tocando las costas de Iberia y Maourousia (o Mauretania como la llamaban los latinos) y que se había hundido por causa de unos grandes e intensos terremotos y una gran inundación (¿tsunamis?).

    Pero estos tres puntos fundamentales de la historia de la Atlántida son sistemáticamente ignorados o totalmente falseados o tergiversados (a mera conveniencia) por los especuladores, fabricantes y comerciantes de las nuevas Atlántidas inventadas, que nada tienen que ver con la verdadera y única descrita por Platón y los demás autores antiguos.

    Para aceptar todas las especulaciones subjetivas y sin fundamento documental alguno que propone el autor de este blog hay que entonces considerar a Platón o a Solón mismo y los sacerdotes egipcios de Sais y a todos los restantes autores de la antigüedad clásica y tardía y de la baja Edad Media que se hicieron eco de la Atlántida (hasta por fuentes ajenas a Platón) como meros mentirosos compulsivos o totalmente estúpidos todos. Personalmente no tengo ningún motivo para pensar algo así. Para empezar el poeta y geomántico Luis Lucena Canales, autor de este blog, no sólo no es ningún experto reconocido (ni siquiera aquí en España por un pequeño sector universitario) en materia de filología clásicas (Griego y Latín), tampoco es reconocido como experto o amateur con sólidos conocimientos avanzados en disciplinas o especialidades tales como paleografía, epigrafía y filología clásicas, disciplinas totalmente indispensables y necesarias para enfrentar con un mínimo de buen criterio, rigor y seriedad la crítica textual de cualquier texto antiguo escrito en griego clásico. En resumen, Luis Lucena no solamente no es un experto reconocido por nadie en estudios de crítica textual de las fuentes documentales primarias y secundarias grecolatinas sino que tampoco es un reconocido experto en filosofía clásica ni en estudios platónicos.

    A nadie con sólo dos dedos de frente se le escaparía que para poder hacer quedar a Platón, a Solón y a tantos grandes pensadores y sabios de la antigüedad como mentirosos, manipuladores o meros imbéciles, no basta con uno ser un simple poeta de barrio que se dedica a las cábalas esotéricas geománticas y a ver dibujitos de rostros en el macro-paisaje geográfico, especialmente a través de mapas dibujados, lo que a todas luces evidencia en Luis Lucena un caso muy agudo de ese fenómeno psicológico conocido como pareidolia y que consiste en que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible, como por ejemplo, “la visión de animales o rostros en la forma de las nubes”, o “la visión de rostros en las cimas de algunos cerros pedregosos”, tal y como le sucede al autor de este blog al creer ver rostros en el paisaje geográfico a gran escala a través de mapas dibujados, es decir, supuestos rostros que ningún habitante de la antigüedad pudo jamás ver de ningún modo al no tener ni aviones ni satélites en órbita para poder obtener imágenes a tanta altitud, la única manera posible de poder percibir algo semejante aunque con no poca dificultad, agudizando muchísimo la imaginación (salvo para quien padezca de pareidolia, claro).

    Para desacreditar y refutar a Platón y a Solón y a todos los demás autores que dijeron más o menos lo mismo sobre estos tres puntos fundamentales bien descritos, es decir:

    1- que la Atlántida era una isla, no una península ni un continente,
    2- que la isla Atlántida se hallaba justo delante de Gibraltar en el mar Atlántico y muy próxima a las costas de Iberia y Marruecos, y
    3- que la isla Atlántida se hundió, quedando al parecer como único testimonio o resto visible aún en los tiempos en que Solón habla con los sacerdotes de Sais, la isla de Gadeira, o sea, Cádiz, lo mismo que como ya ha señalado Georgeos Díaz-Montexano en sus artículos y mapas de reconstrucción paleográfica sería la región o reino de la Atlántida que se describe como una extremidad (akras), próxima, hacia (pros) las Columnas de Hércules. Siendo entonces esta parte o región (mhros) de Gadeira que le había correspondido al rey Gadeiro la extremidad (akras) nordeste de la Atlántida.

    Es cierto que la geología no ofrece soporte a las reconstrucciones paleográficas de la Atlántida que hace Díaz-Montexano, tal y como él mismo lo reconoce, pero al menos cumple con su deber al intentar verificar, casi palabra por palabra, lo que realmente se puede leer en griego en los códices y manuscritos de Platón y los otros autores, sin omisiones ni añadidos ni tergiversaciones ni especulaciones subjetivas de ningún tipo, tratando de precisar en todo momento, exactamente lo que se dice en tales fuentes primarias y secundarias. De todos modos, de paso sea dicho que esta misma ciencia geológica es la que tampoco ofrece soporte alguno a las especulaciones subjetivas e infundamentadas documentalmente del poeta y experto en geomancia Luis Lucena Canales, autor de este blog.

    Si por la geología actual llegamos a la conclusión de que no existió nunca una isla ni siquiera de modesto tamaño que pudiera inspirar la historia de la Atlántida en esa misma área que describe Platón y que Díaz-Montexano llama “Triángulo de Atlantis”, entonces podríamos ya zanjar el asunto de una vez por todas como que esa isla Atlántida, tal y donde la ubica Platón nunca existió, y al menos habremos avanzado en algo, dándose así paso a la posibilidad de la otra teoría académica de que en realidad toda la narración es una mera invención literaria de Platón, o de Solón mismo.

    Una cosa queda clara para cualquiera con sólo dos dedos de frente, y es que haya sido la isla Atlántida un lugar geográfico real, o no, sin duda alguna esta es descrita como una isla, no como una península ni como un continente, y la misma se hallaba ante la boca de las Columnas de Hércules (Gibraltar) en el mar Atlántico, o sea, fuera, hacia el oeste de las Columnas de Hércules, no en el Mediterráneo, y esta misma isla Atlántida se hundió bajo el mar, dejando al parecer como único resto visible la isla de Cádiz y las “otras islas” (allas nhsous) que se hallaban después de pasar la Atlántida (¿Madeiras, Azores, Canarias, Cabo Verde?).

    Por consiguiente la Atlántida no puede haber sido ninguna cadena montañosa de Andalucía ni de Marruecos ni de ningún otro país del Atlántico o del Mediterráneo confundido con una península. Ni tampoco puede haber sido una isla o península situada en otro lugar del mundo que no sea el mismo donde con toda precisión (como ha demostrado brillantemente Georgeos Díaz-Montexano) Platón localiza a la misma, es decir, en el área de ese “Triángulo de Atlantis” que abarca las costas de Iberia, Marruecos y Madeira con el golfo Atlántico o de Cádiz como punto central o principal, donde se hallaría la región nordeste de la isla, y por ello la más próxima a la boca de Gibraltar.

    Lux in Obscuritas
    Maribel

  2. Antonio Morales Arias dice:

    Saludos.
    No creo que el lenguaje despectivo sea el más adecuado. Este debate se va a reproducir cientos de veces, y es tan sencillo como estar o no estar de acuerdo con lo expresado en el foro. No se hace necesario dedicar un solo minuto a las personas, perdiendolo para los argumentos. Y, además, dando lugar a que los argumentos pierdan cuando son acompañados del lenguaje casi acusatativo.
    La defensa que hace Luis de sus posiciones me parece correcta. Leyendo sus razones, le comprendo perfectamente. No seré yo quien entre a mediar en esta discusión, pero siendo protagonista en este asunto, me veo en el deber de exponer, muy brevemente, algun dato que sirva de argumento, por una parte a Luis apoyandole, y por la otra a la participante que se empeña en mantener la necesidad de una posición científica. Su error, tremendo error, es apoyar esa necesidad, que nadie cuestiona, en una supuesta falta de preparación intelectual de Luis, a la vez que da por cierto todo lo que los sabios antiguos han escrito sobre la Atlantida.

    Lucio Anneo Séneca:
    MIRA COMO TETIS, NAVEGABLE, CONFUNDE A LOS PUEBLOS:
    UNIDO ESTA LO QUE ANTES, ORBI Y ORBE FUERAN.

    Quizás quiera interpretarse que Séneca está hablando del Golfo Pérsico. Quizás esté hablando de la navegabilidad del Canal de la Mancha. Quizás se refiera a la confusión que los árbitros provocan en los espectadores. Quizás se refiera a dos piezas imantadas. Quizás se refiera a un matrimonio mal avenido que, de nuevo, han juntado sus destinos.

    Todo es interpretable. Pero si Séneca yerra, habrá que conceder a los demás sabios, tambien, la capacidad de equivocarse.

    Veamos ahora lo que escribe otro sabio disputado por Valencianos y Catalanes: AUXIAS MARCH:

    El mar hirviendo como el agua al fuego,
    y su color veréis andar mudando;
    traerá cualquiera cosa sin sosiego,
    que sobre sí hallare estando airado;
    los peces todos juntos irán luego
    lugar buscando oculto y encerrado;
    huyendo al mar que los crió y sustenta,
    en tierra saltarán sin otra cuenta.

    Se podrá decir que la he sacado de contexto, pero habré de responder que, precisamente, eso es lo que hay que hacer con aquello que se incluye fuera de contexto. Porque esta estrofa no es ni mas i menos, que una parte de uno de los poemas de amor del gran Auxias. Y para finalizar, una observación: A BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS BASTAN, y NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER. Cualquiera que tenga un título entenderá perfectamente lo que acabo de decir. Porque, Luis, los títulos deben servir para algo. ¿No crees? Un saludo.

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