1ª coincidencia:
La prolongación de la línea hacia el norte se dirige exactamente al monumento megalítico de Stonehenge. Y atraviesa la zona de menhires y crónlechs de Morbihan (en la Bretaña Francesa) entre los que se encuentran los impresionantes alineamientos de Carnac.
http://www.culture.gouv.fr/culture/arcnat/megalithes/index.html

“La línea de paisaje recta es uno de los mayores misterios del paisaje antiguo, y encontramos ejemplos de ella en todo el mundo antiguo (…) La línea recta está relacionada con el paisaje espiritual.”
La conciencia moderna de la antigua línea del paisaje se la debemos a Alfred Watkins. En 1921 observó que los lugares prehistóricos -túmulos, menhires, cairns- de Hereford estaban en alineamientos que se extendían a lo largo de kilómetros.
“Watkins estaba convencido de que había descubierto los restos de un sistema de antiguos caminos rectos que fueron trazados en el período neolítico” y conjeturó que “fueron mantenidos, con algunas modificaciones por las culturas posteriores hasta que cayeron en el olvido a comienzos del período histórico”. Designó estas líneas con la palabra leys, aunque a final de su vida prefirió hablar de caminos “arcaicos” o “rectos y antiguos”. Encontró además numerosos peñascos distintivos cuando seguía los alineamientos. Los llamó “piedras marcas”. También comprobó que estos alineamientos guardaban relación con cumbres de colinas, en las que a menudo se encontraban obras de tierra prehistóricas, algunas de las cuales en época isabelina se utilizaban aún para encender fuego en un sistema de señales visuales. A estas cimas las llamó “puntos iniciales”. Encontró también cruces antiguas e iglesias sobre estas líneas. “Watkins señaló correctamente que los lugares pueden evolucionar y que los primeros misioneros cristianos tenían por norma volver a utilizar lugares paganos cuando ello era apropiado”
También encontró en la línea castillos medievales levantados sobre restos anteriores, bosquecillos, antiguos vados en los ríos, pozos santos y hendiduras en la línea del horizonte.
“No fue Inglaterra el único país donde se investigaron los alineamientos. Especial importancia tuvieron las Heilige Linien (líneas sagradas) de Wilhelm Teudt, investigador alemán contemporáneo de Watkins.”
Pueblos de todo el mundo construyeron leys. Por ejemplo las famosas líneas de Nazca en Perú, o los antiguos caminos rectos en el altiplano del Oeste de Bolivia, que cruzan llanuras, cordilleras y valles sin desviarse, pudiendo llegar a los 32 Km. de longitud. También los Mayas tenían caminos rectos llamados sacbeob. Y en América del Norte en las sierras de California construidos por los indios miwoks hay caminos rectos que se extienden decenas de kilómetros de un pico de montaña a otro. O los grandes sistemas de carreteras rectas que surgen alrededor de Chaco Canyon, centro ceremonial de los desaparecidos pueblos anasazis en Nuevo México.
La línea de paisaje recta puede verse en otras partes del mundo: en Indonesia (alineamiento de templos budistas), en Irlanda (los senderos de las hadas), en el Cairo (alineamiento de mezquitas), etc.
Lo anterior ha sido tomado del libro La memoria de la Tierra de Paul Devereux. Los entrecomillados corresponden a citas literales.
Pero ¿cuál era el propósito de todo ello? -se pregunta Paul Devereux. “Aquí es donde nos vemos envueltos por el misterio: los arqueólogos no comprenden qué función cumplían los rasgos lineales de la antigüedad. Parecen corresponder a alguna visión del mundo que ya ha desaparecido. Pero los investigadores modernos de los alineamientos han descubierto algunas pistas que inducen a pensar que el uso de líneas de paisaje rectas podría revelar un sentido profundamente arraigado, un arquetipo, en la conciencia humana que se expresaba en términos de un paisaje espiritual.”
Estas líneas guardaban relación con una determinada concepción del espacio y el tiempo en el que el hombre no estaba separado de su entorno. Como dice Nigel Pennick (citado por Paul Devereux ) “nuestra forma de ver el mundo la determinan la estructura de nuestros cuerpos, nuestra existencia física en el espacio y el tiempo”.
“La geomancia arcaica era una mezcla de astronomía, topografía y paisaje espiritual” (Paul Devereux, op.cit.). La geomancia se ha practicado tanto en la antigüedad como en los culturas tradicionales e indígenas de todo el mundo (el Fen-Shui, por ejemplo, tan de moda en la actualidad es la versión china de esta ciencia, pero también nos queda el Vintana de Madagascar o la Vastuvidya hindú) hasta que el ser humano se ha separado de su medio ambiente considerando que la naturaleza es sólo un objeto que explotar en su propio beneficio, sin importar los resultados. Y los resultados están a la vista de todos.
Cómo veremos más adelante, al menos en lo que respecta, a las líneas de paisaje descubiertas por nosotros en torno a la línea equidistante de la Península Ibérica y más concretamente en su sección de Andalucía Oriental (que es la que mejor conocemos), se trata de un sistema de medidas geodésicas y proporciones geométricas con un contenido práctico y simbólico, usado probablemente de manera ritual. Se trataría de una plasmación en el paisaje de la cosmovisión de la época en que se construyeron, de su modelo del mundo. Es decir, como se señaló en nuestro anterior artículo, del Árbol Cósmico del chamanismo, del Áxis Mundi que une la tierra con el cielo, a los hombres con los dioses que, en último término, hace referencia al viaje del chamán y del alma en su descenso ascenso por el eje del mundo, a la brecha primordial a partir de la cual se origina del caos el cosmos.
En la cosmología chamánica, la más antigua que conocemos, “existen tres grandes regiones cósmicas, que se pueden atravesar sucesivamente porque están unidas por un eje central. Este eje pasa, desde luego, por una ‘abertura’, por un ‘agujero’, y por este agujero los dioses descienden a la Tierra y los muertos bajan a las regiones subterráneas; asimismo, por él, el alma del chamán en éxtasis puede subir o bajar durante sus viajes al Cielo o a los Infiernos” “Los Turco-Tátaros, así como muchos otros pueblos, se imaginan el Cielo como una tienda; la Vía Láctea es la ‘costura’; las estrellas los ‘agujeros’ para la luz (…) En la mitad del Cielo brilla la Estrella Polar, que sujeta la tienda celeste como una estaca”: el Pilar del Mundo. “El simbolismo del Pilar del Mundo es familiar, asimismo en las culturas más evolucionadas: Egipto, India (…), China, Grecia, Mesopotamia, etc. (…) Esta misma idea se expresa también por otras imágenes: Árbol, Puente, Escalera, etc. ” El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, Mircea Eliade.
La abertura que pasa a través del eje del mundo se concreta en el paisaje. Se trata, en nuestro caso, de la línea que estamos describiendo, que se manifiesta por su centralidad, su dirección norte-sur (sujeta a la Estrella Polar, al Pilar del Mundo) y su fisionomía, como camino que discurre abriendo el mismo paisaje por barrancos y quebradas, el abismo bostezante a partir del cual el caos se convierte en cosmos creando la primera dualidad y comunicando los distintos niveles del mundo.
La transformación de caos en orden se manifestaría en que las distancias y las proporciones entre los distintos puntos significativos que se definen en la línea recta o en torno a ella, mantienen entre sí una relación de correspondencia analógica con los movimientos celestes.
En el pasado, además de las mencionadas líneas rectas, se utilizaban calendarios y relojes de horizonte como el que descubrimos en la zona de Jaén-Granada y que estudiaremos más adelante. Hay rastros de ellos en muchas civilizaciones antiguas, indígenas y tradicionales, por ejemplo entre los indios pueblos del sudoeste norteamericano, tales como los zunis y los hopis. Los templos y ciudades de las civilizaciones antiguas se orientaban según los puntos cardinales con un significado simbólico…
Dice Paul Devereux que “La utilización de relojes y calendarios basados en el horizonte formaba también parte de la astronomía viva del Viejo Mundo. En Bélgica y en Francia a las posiciones del sol en relación con rasgos del horizonte las llamaban points de jours, y se conocen varios relojes basados en el horizonte en los Alpes”.
En la Península Ibérica no hay testimonios de su existencia, pero algunos indicios revelan que los hubo, aunque hayan sido olvidados.
A partir del descubrimiento de un posible leys entre tres iglesias de la ciudad de Jaén (San Ildefonso, San Juan y la Magdalena) que apuntan a los puntos del horizonte en la salida del sol en el solsticio de invierno y en el del ocaso de verano sospechamos la posibilidad de un observatorio astronómico megalítico en dicha ciudad, así como la utilización de un calendario de horizonte a partir de cual se efectuaba una simbolización de ciertos elementos geográficos, hitos orientados en el paisaje que recuerdan los signos del zodiaco y algunas otras figuras que con el tiempo serán la base de la mitología antigua referente a los orígenes.
Se trata ya de una cosmovisión y un modelo del mundo que releva, sin eliminar del todo a la de los cazadores paleolíticos y sus sucesores, los ganaderos del neolítico, y a su árbol de muerte y resurrección, su Árbol Cósmico de la Vida: la de los agricultores sedentarios que observan los movimientos celestes desde un centro, un punto fijo que marca un límite a partir del cual elaborarán un modelo circular del cosmos, proyectándolo en la tierra como zodiaco terrestre, así como una nueva cosmogonía basada en la fragmentación del Huevo Primordial. Con ellos el Árbol de la Vida se transforma en Árbol del Conocimiento, el árbol prohibido del que comieron, y por cuya causa fueron expulsados del Paraíso y condenados a vagar por el mundo.
Después de aquellos primeros descubrimientos se sucedieron muchos otros, si bien, para mostrarlos tendremos que esperar aún a exponer algunos otros hechos y datos.
2ª coincidencia:
La línea sigue en nuestra Península con bastante fidelidad pasos naturales (quebradas, hoces o barrancos) entre las montañas en una especie de camino natural en dirección hacia los polos terrestres, con la desviación ya mencionada de 4º 1′, que puede guardar relación con un valor medio de declinación magnética.
La tierra abriéndose por la brecha primordial que da lugar al orden ¿Dónde buscar más apropiadamente el Paraíso?
3ª coincidencia:
La línea que desde San Bartolomé de Ucero corta la costa andaluza mide exactamente cinco grados de arco de la circunferencia polar. Cada grado tiene 111,1333 Km.
Si el total de la línea en la Península Ibérica es de 748 Km. (en realidad 747, 600 según la actual línea de playa) estará formada por 6º de arco (666,7998 Km.), con un resto de 747, 600 -666,7998= 80,8002, que es la distancia que hay desde el primer punto a Punta Barasorda, en la costa cantábrica.
Estas medidas son aproximadas, pues no estamos teniendo en cuenta la desviación de 4º y 1′ de la línea con respecto al eje norte-sur geográfico, pero suficientemente precisas en nuestro caso. No estamos pretendiendo, y esto es importante para atajar desde el principio las críticas de los quisquillos de las mediciones exactas, por otro lado difíciles, si no imposibles sobre el terreno. Un hito geográfico no es un punto en un papel y menos cuando su validez geométrica está unida, como veremos a un significado simbólico, los cuales no pueden entenderse de manera separada. Si como todo hace suponer los hombres del neolítico supieron de esta particularidad del paisaje, sus métodos de medición fueron seguramente menos precisos que los nuestros pero más que suficientes para su finalidad.
Con un gnomon y bastante sentido común Eratóstenes, que vivió hacia el siglo III a. C., realizó la primera aproximación al cálculo de la circunferencia terrestre midiendo la sombra de sol que proyectaba. Si él pudo quizá otros hombres pudieron mucho antes que él, pues el método es puramente empírico. Para la ciencia Eratóstenes fue el primero en medir la circunferencia terrestre. La ciencia occidental confunde los hechos con la noticia de los hechos. Según esta concepción, un tanto pedestre que algunos convierten en dogma científico (es decir, en su manera particular de pensar-vivir en el mundo), no hay más hechos que los históricos.
Múltiples indicios nos llevan a pensar que la cultura megalítica conocía la medida de la circunferencia terrestre tal y como demuestran en La primera civilización (2004) Christopher Knight y Alan Butner. En posterior artículo abundaremos sobre este tema.
Por tanto:
-téngase en cuenta que las medidas que daré no han sido tomadas con los más precisos métodos de que dispone la más moderna tecnología actual
-aunque no sea necesario por lo anteriormente dicho reto a cualquier especialista en estas técnicas a efectuar estas mediciones. Puede que quedemos todos sorprendidos.
-admítaseme pues un margen de error de ¿digamos un 1%-2%?
4ª coincidencia:
Cada uno de los puntos, a modo de chakras geománticos, es además significativo por cuanto se encuentran en cruces de caminos naturales y en cada una de las distintas cuencas de los grandes ríos que atraviesan la Península.

5ª coincidencia:
Cercano al punto de cada uno de estos grados se sitúa un hito geográfico significativo y, en algunos, histórico. Lo que estudiaremos en nuestro siguiente artículo.
© 2009 Luis Lucena Canales
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la autorización expresa y por escrito del autor.
E-mail: luislucenac (arroba) gmail.com

