Ecos del Paraíso en Andalucía 5: Los siete puntos o chakras geománticos de la brecha primordial
Abril 19, 2009
Describimos aquí brevemente cada uno de los puntos a un grado de arco de circunferencia polar, empezando por el norte
El punto cero se sitúa en el mar cantábrico, toca tierra en punta Barasorda, cerca de Armintza, pasa por Bilbao y, luego, siguiendo el valle del río Nervión, por el desfiladero de Delika hasta su nacimiento en los bosques de la sierra de Gibijo, cerca del puerto de Orduña. Encontraremos otro pico Orduña (así como muchos otros topónimos de raíz vasca como Harana, Otiñar, Valdearazo etc. en el otro extremo de la línea, en Andalucía)
Siguiendo más o menos la autopista vasco aragonesa se llega al Primer punto.
A unos 6-7 Km. al norte de Miranda de Ebro Vertiente del Ebro. Cruce de caminos: Madrid -Irún, Logroño-Bilbao. El pueblo más cercano es Molinilla.
Al noroeste del pueblo y en una planicie próxima, existen restos de antiguo poblado e importante necrópolis y sarcófagos de piedra de forma antropomorfa. Al sur y de camino hacia Salcedo están los dólmenes de La Mina (Molinilla) y de La Lastra (Salcedo) Son unos de los monumentos megalíticos más importantes de Álava
http://www.lantaron.org/inicio.htm
Segundo punto:
San Bartolomé de Ucero: río Ucero vertiente del Duero
García Atienza relaciona la ermita de San Bartolomé de Ucero con los templarios, a nosotros nos parece que su significativo emplazamiento es mucho más antiguo. Concretamente, megalítico. Cerca hay un poblado de la Edad del Bronce y pinturas rupestres de tipo esquemático
“El valor del Cañón del Río Lobos como vía pecuaria está validado por el uso de la cueva Mayor, hasta época contemporánea, como cija para el ganado y subastada públicamente junto con los pastos comunales (Rodríguez 1997). Pero también fue elegido para hábitat y organizado con espacios rituales, como lo avalan la existencia de otras cuevas, Conejos y La Galiana, (…) o El Balconcillo, yacimiento del Bronce Antiguo situado sobre el cerro al otro lado del río (La Rosa 1995); o la ermita de San Bartolomé…”
“Los signos están clasificados como antropomorfos, dobles ángulos (con el vértice arriba), arboriformes, rayados, dgzags paralelos y un heliomorfo (Breuil y Obermaier 1913; García-Soto y Moure 1984; Gómez Barrera 1992: 32-38).”
“La localización topográfica y espacial de este registro simbólico reafirma la interpretación de este lugar como enclave de parada con señales de aviso, marcas de comunicación intergrupal o de reafirmación para el/los grupos autores de los mismos, o incluso registros de contabilidad.”
“Así, este recodo del Río Lobos pudo ser lugar de encuentro o relevo o disgregación entre grupos en ruta que necesitaban saber unos de otros, o de parada y descanso, como atractivamente sugiere este paraje.”
ESPACIOS SIMBÓLICOS EN EL BRONCE ANTIGUO DEL ALTO DUERO Blanca Samaniego Bordiu* Departamento de Prehistoria. Universidad Complutense de Ciudad Universitaria, s/n. 28040 Madrid.
Tercer punto:
El primero después de San Bartolomé: nueve Km. al norte de Guadalajara: cerca de Yunquera de Henares, Fontanar, Marchamalo. La línea sigue el Henares y luego por las quebradas del Valle del Sorbe. Vertiente del Tajo. Paso natural a través del Sorbe a la vertiente del Duero. Ruta de los pueblos negros. Se han encontrado restos arqueológicos en las obras de construcción del nuevo polígono industrial de Yunquera de Henares. http://www.latribunadeguadalajara.es/noticia.cfm/Provincia/20090408/obras/poligono/industrial/yunquera/comenzaran/finales/a%C3%B1o/80BCF1D4-1A64-968D-59258FBB12737D55
Pero en toda la zona hay restos prehistóricos desde el paleolítico.
Cuarto punto: Cerro Gollino cerca de Corral de Almaguer. Se ha excavado un poblado carpetano del siglo III a.C. con un gran hábitat amurallado. Al pie del cerro, cercano a la ermita de la virgen de la Muela se localizó en 1984 otro yacimiento seguramente más antiguo. El hábitat carpetano del Cerro del Gollino (Corral de Almaguer, Toledo), 1998, Juan A. Santos Velasco, Alicia Perea Caveda, Lurdes Prados Torreira) Se halla a la vera de la Autovía de Levante. En la Vertiente del Guadiana.
Quinto punto: Cerro de las Cabezas. Poblado ibérico. Primeras estribaciones de Sierra Morena.

Valdepeñas. Otro cruce de caminos. Entrada natural al paso natural de Despeñaperros en Sierra Morena.
“En su término municipal se encuentran múltiples restos prehistóricos, como plataformas y torres de vigilancia situadas en los montes próximos, y levantadas por pobladores del Bronce Pleno afines a la Cultura de las Motillas, datadas entre los siglos XX y XIII a. C. Estas estructuras fueron descritas erróneamente por Vasco Merlo en su Historia de Valdepeñas como castros celtíberos, siendo no obstante muy anteriores a éstos, y aun contemporáneos de la cultura de El Argar.”
http://es.wikipedia.org/wiki/Valdepe%C3%B1as_(Ciudad_Real)
El sexto y séptimo puntos lo dejaremos para describirlos con detalle en un próximo artículo, ya que con ellos estamos en las puertas del mismo Paraíso:
Sexto punto 37º 45′ Sierra Mágina (Pico Mágina 2.164 metros, exactamente 37°43′40.05″N).
Séptimo punto 36º 45′ exactamente: 36°42′52.98″N
Entre Motril y Salobreña

© 2009 Luis Lucena Canales
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la autorización expresa y por escrito del autor.
E-mail: luislucenac (arroba) gmail.com
1ª coincidencia:
La prolongación de la línea hacia el norte se dirige exactamente al monumento megalítico de Stonehenge. Y atraviesa la zona de menhires y crónlechs de Morbihan (en la Bretaña Francesa) entre los que se encuentran los impresionantes alineamientos de Carnac.
http://www.culture.gouv.fr/culture/arcnat/megalithes/index.html

“La línea de paisaje recta es uno de los mayores misterios del paisaje antiguo, y encontramos ejemplos de ella en todo el mundo antiguo (…) La línea recta está relacionada con el paisaje espiritual.”
La conciencia moderna de la antigua línea del paisaje se la debemos a Alfred Watkins. En 1921 observó que los lugares prehistóricos -túmulos, menhires, cairns- de Hereford estaban en alineamientos que se extendían a lo largo de kilómetros.
“Watkins estaba convencido de que había descubierto los restos de un sistema de antiguos caminos rectos que fueron trazados en el período neolítico” y conjeturó que “fueron mantenidos, con algunas modificaciones por las culturas posteriores hasta que cayeron en el olvido a comienzos del período histórico”. Designó estas líneas con la palabra leys, aunque a final de su vida prefirió hablar de caminos “arcaicos” o “rectos y antiguos”. Encontró además numerosos peñascos distintivos cuando seguía los alineamientos. Los llamó “piedras marcas”. También comprobó que estos alineamientos guardaban relación con cumbres de colinas, en las que a menudo se encontraban obras de tierra prehistóricas, algunas de las cuales en época isabelina se utilizaban aún para encender fuego en un sistema de señales visuales. A estas cimas las llamó “puntos iniciales”. Encontró también cruces antiguas e iglesias sobre estas líneas. “Watkins señaló correctamente que los lugares pueden evolucionar y que los primeros misioneros cristianos tenían por norma volver a utilizar lugares paganos cuando ello era apropiado”
También encontró en la línea castillos medievales levantados sobre restos anteriores, bosquecillos, antiguos vados en los ríos, pozos santos y hendiduras en la línea del horizonte.
“No fue Inglaterra el único país donde se investigaron los alineamientos. Especial importancia tuvieron las Heilige Linien (líneas sagradas) de Wilhelm Teudt, investigador alemán contemporáneo de Watkins.”
Pueblos de todo el mundo construyeron leys. Por ejemplo las famosas líneas de Nazca en Perú, o los antiguos caminos rectos en el altiplano del Oeste de Bolivia, que cruzan llanuras, cordilleras y valles sin desviarse, pudiendo llegar a los 32 Km. de longitud. También los Mayas tenían caminos rectos llamados sacbeob. Y en América del Norte en las sierras de California construidos por los indios miwoks hay caminos rectos que se extienden decenas de kilómetros de un pico de montaña a otro. O los grandes sistemas de carreteras rectas que surgen alrededor de Chaco Canyon, centro ceremonial de los desaparecidos pueblos anasazis en Nuevo México.
La línea de paisaje recta puede verse en otras partes del mundo: en Indonesia (alineamiento de templos budistas), en Irlanda (los senderos de las hadas), en el Cairo (alineamiento de mezquitas), etc.
Lo anterior ha sido tomado del libro La memoria de la Tierra de Paul Devereux. Los entrecomillados corresponden a citas literales.
Pero ¿cuál era el propósito de todo ello? -se pregunta Paul Devereux. “Aquí es donde nos vemos envueltos por el misterio: los arqueólogos no comprenden qué función cumplían los rasgos lineales de la antigüedad. Parecen corresponder a alguna visión del mundo que ya ha desaparecido. Pero los investigadores modernos de los alineamientos han descubierto algunas pistas que inducen a pensar que el uso de líneas de paisaje rectas podría revelar un sentido profundamente arraigado, un arquetipo, en la conciencia humana que se expresaba en términos de un paisaje espiritual.”
Estas líneas guardaban relación con una determinada concepción del espacio y el tiempo en el que el hombre no estaba separado de su entorno. Como dice Nigel Pennick (citado por Paul Devereux ) “nuestra forma de ver el mundo la determinan la estructura de nuestros cuerpos, nuestra existencia física en el espacio y el tiempo”.
“La geomancia arcaica era una mezcla de astronomía, topografía y paisaje espiritual” (Paul Devereux, op.cit.). La geomancia se ha practicado tanto en la antigüedad como en los culturas tradicionales e indígenas de todo el mundo (el Fen-Shui, por ejemplo, tan de moda en la actualidad es la versión china de esta ciencia, pero también nos queda el Vintana de Madagascar o la Vastuvidya hindú) hasta que el ser humano se ha separado de su medio ambiente considerando que la naturaleza es sólo un objeto que explotar en su propio beneficio, sin importar los resultados. Y los resultados están a la vista de todos.
Cómo veremos más adelante, al menos en lo que respecta, a las líneas de paisaje descubiertas por nosotros en torno a la línea equidistante de la Península Ibérica y más concretamente en su sección de Andalucía Oriental (que es la que mejor conocemos), se trata de un sistema de medidas geodésicas y proporciones geométricas con un contenido práctico y simbólico, usado probablemente de manera ritual. Se trataría de una plasmación en el paisaje de la cosmovisión de la época en que se construyeron, de su modelo del mundo. Es decir, como se señaló en nuestro anterior artículo, del Árbol Cósmico del chamanismo, del Áxis Mundi que une la tierra con el cielo, a los hombres con los dioses que, en último término, hace referencia al viaje del chamán y del alma en su descenso ascenso por el eje del mundo, a la brecha primordial a partir de la cual se origina del caos el cosmos.
En la cosmología chamánica, la más antigua que conocemos, “existen tres grandes regiones cósmicas, que se pueden atravesar sucesivamente porque están unidas por un eje central. Este eje pasa, desde luego, por una ‘abertura’, por un ‘agujero’, y por este agujero los dioses descienden a la Tierra y los muertos bajan a las regiones subterráneas; asimismo, por él, el alma del chamán en éxtasis puede subir o bajar durante sus viajes al Cielo o a los Infiernos” “Los Turco-Tátaros, así como muchos otros pueblos, se imaginan el Cielo como una tienda; la Vía Láctea es la ‘costura’; las estrellas los ‘agujeros’ para la luz (…) En la mitad del Cielo brilla la Estrella Polar, que sujeta la tienda celeste como una estaca”: el Pilar del Mundo. “El simbolismo del Pilar del Mundo es familiar, asimismo en las culturas más evolucionadas: Egipto, India (…), China, Grecia, Mesopotamia, etc. (…) Esta misma idea se expresa también por otras imágenes: Árbol, Puente, Escalera, etc. ” El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, Mircea Eliade.
La abertura que pasa a través del eje del mundo se concreta en el paisaje. Se trata, en nuestro caso, de la línea que estamos describiendo, que se manifiesta por su centralidad, su dirección norte-sur (sujeta a la Estrella Polar, al Pilar del Mundo) y su fisionomía, como camino que discurre abriendo el mismo paisaje por barrancos y quebradas, el abismo bostezante a partir del cual el caos se convierte en cosmos creando la primera dualidad y comunicando los distintos niveles del mundo.
La transformación de caos en orden se manifestaría en que las distancias y las proporciones entre los distintos puntos significativos que se definen en la línea recta o en torno a ella, mantienen entre sí una relación de correspondencia analógica con los movimientos celestes.
En el pasado, además de las mencionadas líneas rectas, se utilizaban calendarios y relojes de horizonte como el que descubrimos en la zona de Jaén-Granada y que estudiaremos más adelante. Hay rastros de ellos en muchas civilizaciones antiguas, indígenas y tradicionales, por ejemplo entre los indios pueblos del sudoeste norteamericano, tales como los zunis y los hopis. Los templos y ciudades de las civilizaciones antiguas se orientaban según los puntos cardinales con un significado simbólico…
Dice Paul Devereux que “La utilización de relojes y calendarios basados en el horizonte formaba también parte de la astronomía viva del Viejo Mundo. En Bélgica y en Francia a las posiciones del sol en relación con rasgos del horizonte las llamaban points de jours, y se conocen varios relojes basados en el horizonte en los Alpes”.
En la Península Ibérica no hay testimonios de su existencia, pero algunos indicios revelan que los hubo, aunque hayan sido olvidados.
A partir del descubrimiento de un posible leys entre tres iglesias de la ciudad de Jaén (San Ildefonso, San Juan y la Magdalena) que apuntan a los puntos del horizonte en la salida del sol en el solsticio de invierno y en el del ocaso de verano sospechamos la posibilidad de un observatorio astronómico megalítico en dicha ciudad, así como la utilización de un calendario de horizonte a partir de cual se efectuaba una simbolización de ciertos elementos geográficos, hitos orientados en el paisaje que recuerdan los signos del zodiaco y algunas otras figuras que con el tiempo serán la base de la mitología antigua referente a los orígenes.
Se trata ya de una cosmovisión y un modelo del mundo que releva, sin eliminar del todo a la de los cazadores paleolíticos y sus sucesores, los ganaderos del neolítico, y a su árbol de muerte y resurrección, su Árbol Cósmico de la Vida: la de los agricultores sedentarios que observan los movimientos celestes desde un centro, un punto fijo que marca un límite a partir del cual elaborarán un modelo circular del cosmos, proyectándolo en la tierra como zodiaco terrestre, así como una nueva cosmogonía basada en la fragmentación del Huevo Primordial. Con ellos el Árbol de la Vida se transforma en Árbol del Conocimiento, el árbol prohibido del que comieron, y por cuya causa fueron expulsados del Paraíso y condenados a vagar por el mundo.
Después de aquellos primeros descubrimientos se sucedieron muchos otros, si bien, para mostrarlos tendremos que esperar aún a exponer algunos otros hechos y datos.
2ª coincidencia:
La línea sigue en nuestra Península con bastante fidelidad pasos naturales (quebradas, hoces o barrancos) entre las montañas en una especie de camino natural en dirección hacia los polos terrestres, con la desviación ya mencionada de 4º 1′, que puede guardar relación con un valor medio de declinación magnética.
La tierra abriéndose por la brecha primordial que da lugar al orden ¿Dónde buscar más apropiadamente el Paraíso?
3ª coincidencia:
La línea que desde San Bartolomé de Ucero corta la costa andaluza mide exactamente cinco grados de arco de la circunferencia polar. Cada grado tiene 111,1333 Km.
Si el total de la línea en la Península Ibérica es de 748 Km. (en realidad 747, 600 según la actual línea de playa) estará formada por 6º de arco (666,7998 Km.), con un resto de 747, 600 -666,7998= 80,8002, que es la distancia que hay desde el primer punto a Punta Barasorda, en la costa cantábrica.
Estas medidas son aproximadas, pues no estamos teniendo en cuenta la desviación de 4º y 1′ de la línea con respecto al eje norte-sur geográfico, pero suficientemente precisas en nuestro caso. No estamos pretendiendo, y esto es importante para atajar desde el principio las críticas de los quisquillos de las mediciones exactas, por otro lado difíciles, si no imposibles sobre el terreno. Un hito geográfico no es un punto en un papel y menos cuando su validez geométrica está unida, como veremos a un significado simbólico, los cuales no pueden entenderse de manera separada. Si como todo hace suponer los hombres del neolítico supieron de esta particularidad del paisaje, sus métodos de medición fueron seguramente menos precisos que los nuestros pero más que suficientes para su finalidad.
Con un gnomon y bastante sentido común Eratóstenes, que vivió hacia el siglo III a. C., realizó la primera aproximación al cálculo de la circunferencia terrestre midiendo la sombra de sol que proyectaba. Si él pudo quizá otros hombres pudieron mucho antes que él, pues el método es puramente empírico. Para la ciencia Eratóstenes fue el primero en medir la circunferencia terrestre. La ciencia occidental confunde los hechos con la noticia de los hechos. Según esta concepción, un tanto pedestre que algunos convierten en dogma científico (es decir, en su manera particular de pensar-vivir en el mundo), no hay más hechos que los históricos.
Múltiples indicios nos llevan a pensar que la cultura megalítica conocía la medida de la circunferencia terrestre tal y como demuestran en La primera civilización (2004) Christopher Knight y Alan Butner. En posterior artículo abundaremos sobre este tema.
Por tanto:
-téngase en cuenta que las medidas que daré no han sido tomadas con los más precisos métodos de que dispone la más moderna tecnología actual
-aunque no sea necesario por lo anteriormente dicho reto a cualquier especialista en estas técnicas a efectuar estas mediciones. Puede que quedemos todos sorprendidos.
-admítaseme pues un margen de error de ¿digamos un 1%-2%?
4ª coincidencia:
Cada uno de los puntos, a modo de chakras geománticos, es además significativo por cuanto se encuentran en cruces de caminos naturales y en cada una de las distintas cuencas de los grandes ríos que atraviesan la Península.

5ª coincidencia:
Cercano al punto de cada uno de estos grados se sitúa un hito geográfico significativo y, en algunos, histórico. Lo que estudiaremos en nuestro siguiente artículo.
© 2009 Luis Lucena Canales
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Ecos del Paraíso en Andalucía 3. El mapa del Paraíso no es el Paraíso pero nos permite encontrarlo
Abril 17, 2009
Todos sabemos que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero también que este camino sólo es practicable de manera natural, sin artefactos, para las aves, los astros, las estrellas y… los ángeles. Los humanos, mientras zigzagueábamos por trochas y veredas en busca de nuevos paraísos que nos recordaran el paraíso perdido, para orientarnos mirábamos al cielo. Sabíamos, y sabemos, que sólo sus caminos son rectos.
Los caminos de los hombres cambian según el lugar y el tiempo, sólo los caminos de los astros permanecen. Por eso las civilizaciones antiguas los plasmaron en la tierra.
Los hombres de la civilización megalítica, quizá la primera, señalizó en la tierra los caminos del cielo con piedras inhiestas, los menhires, y dispuso sus tumbas orientadas a las salidas y puestas del sol y de la luna, buscando que las almas ascendieran por sus caminos a las estrellas. Esta práctica fue seguida por otros pueblos posteriores como sumerios, egipcios y griegos.
La primera cosmovisión, es decir, la primera completamente estructurada y coherente sobre la totalidad, se desarrolla sobre la base de la observación de los movimientos de los astros con relación a la tierra en torno a un eje central, el Axis Mundi (en su versión mítica el Árbol Cósmico, que es el modelo del mundo del chamanismo). Se trata del mismo árbol que se halla en todos los mitos de los orígenes, que bajo distintos nombres y diferentes imágenes, se refieren a lo mismo: a un lugar donde las energías celestes se manifiestan o materializan en su fruto (las manzanas de oro o sabiduría). Este eje se representa como una especie de abertura o brecha originaria que hace surgir el mundo, del caos.
“La palabra caos se relaciona con el verbo jaino, que significa abrirse la tierra, abrirse una herida, abrirse la boca, bostezar.” Dice Salvador Pániker en Filosofía y mística. Y sigue: “Podríamos, entonces, glosar: ‘en el principio se hizo la fisura, el vacío de la ambivalencia’. Todos los seres provienen de un abismo inicial, de un ‘abismo bostezante’, y van cobrando forma específica a través de un proceso de división”.
Pues bien, es esa fisura inicial la que se representa en la línea que de norte a sur pasa por San Bartolomé de Ucero y divide la Península en dos mitades exactas, si tenemos en cuenta sus puntos extremos (Cabo de Touriñán y de Creus). Esa línea es, además, por otros motivos altamente significativa: su prolongación norte cruza con exactitud el monumento megalítico de Stonehenge y, por el sur, establecerá una serie de medidas y proporciones que, en el caso de ser meras coincidencias, supondría un serio reto para una mente racionalista que no se engañe a sí misma, es decir, una mente racionalista coherente y honrada, que no mercadee en su propio interés con el dogma científico.
Semejante afirmación necesitará pruebas extraordinarias. Trataré de proporcionarlas:
Dice Juan Garcia Atienza en “La Meta Secreta de los Templarios”
“El lugar del emplazamiento del convento de Ucero, está, con una ABSOLUTA EXACTITUD, en el eje vertical de la península ibérica; es decir, en la línea recta que divide las dos mitades y que equidista de sus dos puntos extremos, tanto a oriente -el cabo de Creus- como a occidente -el cabo de Finisterre-. Si situamos cuidadosamente el lugar en un mapa, sobre este meridiano imaginario, podremos comprobar que su distancia en línea recta a los dos puntos es de 527 kilómetros y 127 metros”
En la
http://www.geocaching.com/seek/cache_details.aspx?guid=d609876a-d7b0-4b0f-af81-38017c62e5e6
se comprueba que
“El punto más occidental de la península en España es el cabo de Touriñán, longitud 9º 17′ 50” O, que se encuentra en la provincia de La Coruña. El punto más oriental de la península es el cabo de Creus, longitud 3º 19′ 13” E, que se encuentra en la provincia de Gerona.”
Y se efectúa la siguiente medición utilizando el programa OziExplorer
San Bartolomé a Cabo de Creus = 532 Km. con 744 metros
San Bartolomé a Cabo de Touriñan = 532 Km. con 793 metros
utilizando el calculo de LINEA DE RUMBO de OziExplorer, en un ANGULO DE 153º 3′
“Pero este tipo EQUIDISTANCIA con estos dos puntos extremos del litoral Español, no es única en el Cañón de río Lobos, se repite en 748.000 puntos en una LÍNEA que pasando por San Bartolomé de Ucero dividiría la Península en dos mitades, ORIENTE y OCCIDENTE ¿Podríamos encontrarnos con una especie de división de la Península?. Situándose el punto Norte de esta línea en PUNTA BARASORDA al Norte de Bilbao y el punto Sur en PUNTA DEL RÍO entre Salobreña y Motril (Granada). Un Línea de 748 Kilómetros con una inclinación de 4º y 1′ sobre su eje.”
El autor dice que no hay en la línea nada significativo. Creo que no la ha estudiado en profundidad e ignoro si alguien lo ha hecho pero, como veremos más adelante, hay varias “coincidencias” que sorprenderán.
Este mismo artículo puede encontrarse en En Celtiberia: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1958 con un gran número de comentarios muy interesantes.
Sobre la ermita puede consultarse una gran variedad de direcciones, por ejemplo:
http://espanol.geocities.com/ornitorrinco13/Iglesias/Castilla/Soria/Castilla_Soria_Ucero_San_Bartolome/San_Bartolome_de_Ucero.htm
http://www.templespana.org/actividades/jornadas/rio_lobos/sanbartolome.html
http://www.soria-goig.org/magica/magica_10.htm
http://victorian.fortunecity.com/parkwood/461/main/arti/ermita.html
© 2009 Luis Lucena Canales
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Ecos del Paraíso en Andalucía 2: El mapa del Paraíso
Abril 6, 2009
Del exilio del paraíso surge la nostalgia y la búsqueda, la intención de regreso, que atraviesa toda la historia del hombre y se concreta, en una proyección de nuestro anhelo más íntimo, o bien hacia el pasado, hacia el origen, a esa Edad de Oro (otra expresión del mito que puede encontrarse en culturas tan alejadas en el espacio y en el tiempo como la griega o la hindú) o hacia el futuro: la utopía que tantos cambios sociales ha producido en el mundo a partir del siglo XIX.
Para las distintas religiones el Paraíso es, simbólicamente, el primer centro espiritual, primordial y primigenio, morada de inmortalidad y origen de toda tradición, lugar donde comienza la historia del hombre. Este encuentro creador se produce en la línea del eje o árbol cósmico, punto de comunicación entre el Cielo y la Tierra.
Nuestra historia es la historia de la búsqueda de ese paraíso perdido
Ya dije en mi anterior artículo que me perdí buscando el paraíso original perdido. Buscando dónde pudo estar situado estudié como si fueran mapas aquello que nos han trasmitido las culturas antiguas: sus mitos y leyendas, la orientación geográfica y astronómica de sus ciudades y templos, el rastro de sus caminos, sus diagramas de conocimiento y sabiduría, sus cosmovisiones, sus rituales, sus juegos.
Ahora bien, al interpretar mitos y leyendas, diagramas, orientaciones arqueoastronómicas o disposiciones arquitectónicas me perdí en los datos, viéndome en la necesidad de imaginar e inventar aquello que estos no me proporcionaban. Lo suelen hacer todos los especialistas: algunos con más mesura que otros, que desprovistos del sistema de contención de la imaginación que proporcionan las teorías bien construidas, desbarran proponiendo hipótesis basadas en preferencias ideológicas o suposiciones sin ningún fundamento. Hay muchos ejemplos de esto último en la Red. Continuamente se publican artículos y libros en lo que puede verse como el exceso de información, sin un profundo conocimiento del alma humana, produce monstruos, que algunos llaman misterios, enigmas.
Comprendí que los datos que me proporcionaba la investigación empírica no debían ser, no eran susceptibles de interpretación. En ellos estaba todo lo que es y no eran sino lo que parecían ser: reflejo de un estado primordial, arquetípico, común, ya que se repiten bajo diversas formas una y otra vez en todo lugar y tiempo, en todas las culturas, ya que se encuentran tanto fuera como dentro nuestro. Quizá porque responden a las direcciones psíquicas básicas de orientación y posicionamiento frente al mundo, quizá porque son la estructura profunda, subyacente de ese mismo mundo.
Uno no puede comprender completamente algo que no vive. Se trata, ya saben, de la cuestión ampliamente debatida sobre la implicación del antropólogo en su objeto de estudio. Para mí resulta evidente que si un hombre es objeto de estudio para otro hombre este último está estudiándose a sí mismo. Volveremos sobre ello más adelante.
¿Era pues necesario vivir-pensar como aquellos que inventaron el mito del paraíso?
Pero ¿cómo vivir algo que ocurrió hace tanto tiempo? La respuesta es simple y directa: el pasado está dentro de nosotros o, mejor dicho, nosotros somos ese pasado. Por tanto, había que mirar en el interior de uno mismo. Y complementar ese trabajo, que podríamos llamar arqueopsíquico, con los datos empíricos.
Las distintas teorías sobre nuestros orígenes coinciden, tanto las ortodoxas como las heterodoxas, en considerar, aunque no siempre de manera explícita, al ser humano, como algo distinto y separado de su entorno. Pero, espero mostrarlo en estos artículos, el hombre no es diferente de su entorno. Ni nosotros ahora, aunque así lo creamos, ni mucho menos el hombre prehistórico, semejante en esto al indígena y, en cierta medida, al hombre de las culturas antiguas. Lo cual, aunque parezca una mera suposición, está implícito en el concepto mismo, en la definición de la palabra “prehistórico”, es decir “antes de la historia”, es decir, antes de la división en partes separadas, antes de la fragmentación, de la convención, de la interpretación de los hechos en el tiempo. Me refiero, por supuesto, al tiempo subjetivo, psicológico, no al tiempo físico.
El hombre prehistórico es un hombre ahistórico, es decir, el hombre antes de la expulsión del Paraíso por haber probado la fruta del árbol de conocimiento. Ya veremos qué significa exactamente esto. Su pensamiento es holístico y participativo (en oposición al nuestro, literal, según David Bohm), su visión del mundo es primaria (Julio Caro Baroja), en contacto y sin contradicción con el inconsciente colectivo (Carl Jung), antes de la brecha o fisura que establece la civilización (Salvador Pániker).
Si queremos entender nuestros orígenes tenemos que mirar dentro de nosotros mismos, sin contradecir los datos exteriores
Si extraemos de los datos empíricos lo esencial, los elementos comunes, su estructura subyacente, empezamos a comprender que la memoria colectiva conserva la descripción de una matriz común en su arte, juegos, mitos y leyendas… que podría ser la descripción arquetípica de ese espacio central sagrado, origen del conocimiento. Esta matriz se refiere a un espacio que está tanto dentro como fuera, tanto en el pasado como en el presente y se proyecta continuamente en nuestras expectativas de vida, en el futuro. La clave se encuentra en que es creada en el origen y el origen está continuamente presente. El origen no es el pasado.
Esta matriz arquetípica se expresa por medio de los números y sus proporciones, por figuras geométricas en los diagramas, mandalas y laberintos, esta matriz se encuentra en los símbolos y mitos primordiales, en la iconografía de todas las culturas, en los tableros de sus juegos de mesa, en las figuras de la artesanía popular, cerámica, bordado textil…, en los blasones y alegorías, etc.
Antes de pasar a la descripción de esa matriz veamos cuales son los elementos comunes de las descripciones que se hacen del Paraíso:
En lo mítico-geográfico: identificación con un espacio lejano, más allá del mundo conocido: apariencia de jardín con sus cuatro ríos que parten de una misma fuente central, sus dos árboles y un tesoro oculto en las manzanas del conocimiento y de la inmortalidad, guardadas por la serpiente o dragón de los orígenes… Lugar de la fisura primordial en el eje norte-sur que une la Estrella Polar (fuente, centro) con el límite o periferia, la circunferencia que describe el sol en el cielo y su imagen terrestre en un espacio sagrado: lugar de observación – observatorio astronómico o templo.
En lo psico-somático: identificación con un tiempo lejano, un lugar de placer, deleite primigenio, una edad de oro donde no hay división interna ni conflicto, lo que se manifiesta como unidad andrógina primordial, como unión de mente/cielo y cuerpo/tierra o no-dualidad, como unión de contrarios: emanación-creación, percepción-acción, observador-observado.
Se trata de un tiempo/paisaje idealizado, simbólico, pero que quizá haga referencia a un paisaje y a un tiempo reales, en el origen.
Todos estos elementos simbólicos se hallan en el paisaje de Andalucía Oriental, las actuales provincias de Jaén, Granada y Almería, y coinciden con un momento de su prehistoria como veremos en los siguientes artículos.
Ex Occidente lux
No seré el primero en afirmar que el centro civilizador estuvo en el occidente mediterráneo antes de que soplaran ráfagas contrarias. Entre otros lo han afirmado Ortega y Gasset en su Teoría de Andalucía, Paredes Grosso en El Jardín de las Hespérides y más, recientemente, Romero Esteo en Tartessos y Europa o Vázquez Hoys en Las golondrinas de Tartessos. Puede verse también la página de esta autora.
Nuestra tesis de que el paraíso original pudo estar situado en Andalucía no se contradice con el Génesis ni con otras tradiciones medio orientales que lo sitúan en oriente.
La idea de que el Paraíso se encuentra en oriente se fraguó en la Edad Media. Una sociedad expansionista como la medieval-renacentista tenía por fuerza que situarlo fuera de sus límites. Primero en oriente, luego, en América.
En la Biblia, en contra de lo que suele suponerse, no hay una clara mención a que el paraíso terrenal se halle en oriente. Lo que dice el Génesis, literalmente según la traducción directa de las lenguas originales de Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga para Ed. Biblioteca de autores cristianos, 1968, es:
“Plantó luego Yavé Dios un jardín en Edén, al oriente” (Génesis, 2, 8 )
Por lo que el jardín o paraíso parece encontrarse al oriente del Edén y no el Edén mismo. El Paraíso sería un lugar específico (un huerto o jardín situado en la parte oriental de dicha región).
Habría que considerar que
el jardín del Edén bien pudiera ser una adopción semita del mito del Jardín de las Hespérides, situado al Occidente y donde un dragón de cien cabezas llamado Ladón (de evidente homofonía con Edén), actúa de guardián del árbol de la inmortalidad, el robo de cuyos frutos también es considerado sacrilegio por Hera.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ed%C3%A9n
© 2009 Luis Lucena Canales
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